miércoles, 31 de diciembre de 2025

El problema de la religión y la existencia de Dios

Uno de los temas clásicos de la metafísica es el problema de la religión y de la existencia de un ser supremo, así como el análisis de las relaciones entre Dios y el mundo. Estos problemas tienen su origen en la consideración de la finitud humana y de la contingencia del mundo.

1. La religión

Todas las culturas han desarrollado diferentes formas de religión como respuesta a los problemas últimos de la realidad y de la existencia. La metafísica pretende realizar un análisis racional de la religión.

Mediante la religión, el ser humano y las sociedades se "unen" (religare significa "unir") a realidades trascendentes que explican la contingencia de la existencia y de la realidad. Así, la religión posee dos funciones:

1) Establece la comunicación del ser humano con un ámbito que le trasciende y explica los misterios de su existencia.

2) Tiene un componente social: une a quienes comparten las mismas creencias religiosas e influye en las formas de organización social.

2. Lo sagrado y el hecho religioso

En el núcleo de toda religión se encuentra el fenómeno del hecho religioso, entre cuyos rasgos comunes cabe señalar los siguientes, como apuntan Rudolf Otto y Mircea Eliade:

1) El reconocimiento de un ámbito que trasciende la vida humana y la existencia física contingente.

2) Este ámbito trascendente es sagrado: está separado de lo contingente, de lo profano, pero influye sobre ello.

3) Lo sagrado tiene dos rasgos fundamentales: a) Inspira miedo por su poder, y ante ello sólo se puede mantener una actitud de sumisión y de piedad; b) Es un misterio fascinante que inspira admiración.

4) Lo sagrado se expresa en símbolos y en manifestaciones misteriosas. En muchas ocasiones, la interpretación de los símbolos queda en manos de una casta o grupo social determinado, que tiene privilegios sociales y es objeto de temeroso reconocimiento por la sociedad.

La religión es un hecho cultural siempre presente en la historia. Tras ella se encuentra el problema del sentido de realidades que nos superan, como es la muerte, la posible realidad del "más allá" o la trascendencia.

Para algunos filósofos, la religión es un hecho de importancia indiscutible. Así pensaron Tomás de Aquino o Kierkegaard, entre otros. Para otros, aun cuando no hay un fundamento racional para admitir la religión, ésta fundamenta una acción correcta, como decía Kant.

Sin embargo, la religión ha sido también objeto de críticas negativas. Así, para Marx es una forma de adormecimiento ante la injusticia social. Nietzsche pensaba que surgía del resentimiento y era propia de quienes no aceptan la vida. Freud afirmaba que sólo es una ilusión.

3. Ateísmo y agnosticismo

El ateísmo afirma que Dios no existe y que, por tanto, no tiene sentido mantener una discusión sobre Dios y los problemas religiosos.

El agnosticismo sostiene que sólo se puede conocer aquello que se encuentra dentro de los límites de la razón y es acorde con los resultados del conocimiento científico: por ello, entiende que no es posible mantener un juicio fundamentado acerca de los problemas religiosos y de la existencia de Dios.

4. Dios y el mundo

Podemos distinguir tres conjuntos de problemas metafísicos que se ocupan racionalmente del problema de Dios:

1) El concepto de Dios: Dios es considerado un ser autosuficiente que existe eternamente por sí mismo. Es el ser supremo y representa la máxima perfección. En cierto modo, es el contrapunto a la finitud y a la contingencia.

2) La prueba de la existencia de Dios: La metafísica analiza la posibilidad de una prueba racional de la existencia de Dios. Tres han sido los tipos de argumentos utilizado para probar la existencia de Dios mediante el mero empleo de la razón humana:

a) El argumento ontológico: Puesto que Dios es el ser perfecto, no puede no existir, pues sería una imperfección.

b) El argumento cosmológico: Es necesario que exista una causa última del cosmos o universo.

c) El argumento de la finalidad: El orden del mundo exige admitir la existencia de un ser ordenador supremo, que es Dios.

3) Las relaciones entre Dios y el mundo: Dos son las posturas fundamentales que la metafísica clásica admite ante estas relaciones:

a) La creación: Reconoce a Dios como creador de un mundo que tiene leyes propias. Pero una vez creado, el universo sigue sus propias leyes, sin que Dios intervenga en él.

b) La providencia: Mantiene que, tras la creación, Dios ejerce una labor providente sobre el mundo.

En ambas posturas se reconoce el papel creador de Dios y su existencia como ser trascendente al mundo.

martes, 30 de diciembre de 2025

Epicureísmo

La corriente filosófica del epicureísmo no conoció en Grecia más que un filósofo de gran talla, el propio maestro y fundador de dicha corriente, Epicuro, pues sus discípulos se limitaron a seguir fielmente los principios establecidos por el maestro sin llevar a cabo aportación alguna relevante, hasta tal extremo que su seguidor más notable fue el poeta latino del siglo I a.C. Tito Lucrecio Caro.


1. Vida de Epicuro

Epicuro (342-270 a.C.) nació en Samos (o quizá en Atenas), pero en todo caso fue ciudadano ateniense. Después de viajar por diversos lugares del mar Egeo, a partir del año 306 se estableció en Atenas, donde adquirió una residencia, el Jardín, su escuela, verdadera comunidad de filósofos, que vivían para el cultivo de la amistad y casi totalmente apartados del mundo exterior.
Según el doxógrafo Diógenes Laercio (siglo III), Epicuro escribió unas 300 obras, de las cuales nos quedan tres cartas: Carta a Herodoto, Carta a Pitocles y Carta a Meneceo, y una colección de 44 sentencias denominadas Máximas capitales (o Doctrinas capitales). El conjunto de estos escritos aparece recopilado en el libro X de la obra de Diógenes Laercio Vidas de los más ilustres filósofos griegos. Además, en el siglo XIX se descubrió en el Vaticano un manuscrito de otra colección de 80 sentencias, Sentencias del Vaticano. Conocemos el resto de la obra de Epicuro parcialmente gracias a diversas citas de autores posteriores y al encuentro en el siglo XVIII, en una villa de Herculano, de los restos de una obra titulada Sobre la naturaleza.
La filosofía de Epicuro ha sido objeto de multitud de interpretaciones arbitrarias y sesgadas, que han contribuido a desacreditarla, de tal modo que se ha tendido a presentar al maestro y a sus discípulos como personajes groseros y hundidos en una vida licenciosa y libertina, de ahí que frecuentemente se refieran a ellos con expresiones como la de "puercos de Epicuro" y otras análogas; sin embargo, dicha doctrina enseñaba una teoría y una praxis significativamente ascética.

2. Las partes de la filosofía según Epicuro  

Para Epicuro, la Filosofía posee una función útil: liberarnos de las pasiones y de los dolores que turban nuestra alma para conseguir la felicidad. En este sentido, la Ética intenta decirnos en qué consiste nuestro bien, qué camino es conveniente seguir, qué comportamientos debemos evitar y, al mismo tiempo, establecer las adecuadas normas de conducta.
Pero para poder llevar a cabo dicha tarea, es necesario el cultivo de la ciencia Física, con el fin de adquirir un conocimiento adecuado del mundo y de la naturaleza humana, y de la ciencia Lógica, Epistemología o Canónica, que nos muestra el valor de nuestras capacidades cognoscitivas y la metodología adecuada que permite distinguir lo cierto de lo erróneo. En consecuencia, en el pensamiento de Epicuro encontramos tres partes, a saber: la Canónica (o Epistemología), la Física y la Ética.

3. La teoría epicúrea del conocimiento

Según Epicuro disponemos de tres modos (o tres criterios) de conocimiento: las sensaciones, las anticipaciones (o prolepsis) y las afecciones (o pasiones). Las sensaciones son el fundamento de todos los demás conocimientos; pues constituyen el principal medio para captar la realidad y la única garantía que nos asegura la certeza de los contenidos cognoscitivos: la sensación nunca se equivoca, mientras que la memoria y el razonamiento conducen frecuentemente al error.
Epicuro dio una explicación mecanicista del conocimiento sensible, según la cual las sensaciones surgen por contacto de los órganos sensitivos con los objetos exteriores. Dicha explicación parece fácil en el caso del tacto y del gusto, pero resulta complicada cuando la referimos a otros sentidos: vista, oído y olfato. En estas situaciones, los epicúreos aludían a imágenes que, emanando de los objetos, llegan hasta los órganos de los sentidos, por ejemplo, en el caso de la vista, determinados ídolos o imágenes fluyen de las cosas y moviéndose con rapidez llegan hasta la "retina" en la que producen la sensación adecuada.
En cuanto a las anticipaciones (o prolepsis) son como opiniones o ideas generales que se dan en nosotros; se forman a causa de sensaciones anteriores y nos ayudan a percibir la realidad a partir de algún signo o de algún indicio, que nos presentan; por ejemplo, observando determinados rasgos que se me aparecen en la lejanía veo que viene un caballo, cuando oigo la palabra "vaso" en mi mente se dibuja tal objeto, etc.
Por lo que a las afecciones se refiere, se trata de sentimientos o estados de ánimo causados por las sensaciones y pueden ser solamente de dos clases: placenteras y dolorosas. Las primeras resultan positivas, las segundas negativas, y gracias a ellas distinguimos los objetos útiles de los perjudiciales.
Así pues, tanto las anticipaciones como las afecciones y, en último término, todos nuestros estados y conocimientos dependen de la sensación; ésta constituye la única garantía de nuestro conocimiento: sólo aquello que haya sido registrado, bien por una sensación pasada, bien por una sensación actual, puede ser admitido como real.

jueves, 18 de diciembre de 2025

Friedrich Nietzsche (1844-1900)

Filósofo y filólogo clásico alemán, buen conocedor del mundo griego. Ejerció una crítica radical contra toda forma de sistema cerrado y contra las ambiciones de la metafísica y de la ética occidentales. Propuso la necesidad de un nuevo sujeto al que llamó "superhombre" y de una sociedad basada en la negación de los valores de la tradición occidental. Extraordinario escritor en lengua alemana, expresó muchas de sus ideas en forma de aforismos y bellas imágenes poéticas.