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miércoles, 11 de febrero de 2026

Saber analizar

Uno de los más importantes presupuestos a la hora de aprender filosofía es desarrollar la capacidad de realizar análisis. El término "análisis" procede del verbo griego analúo, que significa "desatar". Y este sigue siendo su significado más notable. Analizar quiere decir desplegar y desatar lo que se encuentra concentrado, atado, unido entre sí; es decir, elaborar un análisis exige separar y dividir algo determinado en sus componentes.

Hay otro significado del término analizar: "estudiar o considerar algo atentamente y con detenimiento". Pero esta consideración se hace siempre intentando descomponer lo que estudiamos en sus partes fundamentales para conocer su estructura.

Tras el concepto de análisis hay una gran cantidad de problemas, y muchas de las más importantes creaciones filosóficas lo han sido por ejercer determinadas formas de análisis. Sin embargo, todo análisis riguroso exige un método preciso y debe cumplir unas normas.

Por otra parte, el análisis es una condición de la actividad crítica. Por eso, una de las tareas de las filosofía estriba en la capacidad de realizar análisis precisos que no admitan, sin más, lo que aparece unido a primera vista.

Sugerencias para "aprender a analizar"

A continuación, proponemos unas sugerencias para aprender a realizar análisis precisos:

1) Antes de analizar algo es necesario situarse ante ello y observarlo atentamente. Cuando mejor observemos el objeto y mejor describamos su estructura, mejor lo analizaremos.

En esta primera observación cuidadosa, veremos cómo el objeto de nuestro análisis tiene una unidad determinada y se compone de elementos diferentes.

2) Tras considerar la unidad del objeto de análisis, es necesario dividir y separar sus componentes más importantes en niveles diferentes.

3) Tras separar los componentes de nuestro objeto, conviene analizar los rasgos propios de cada uno de estos componentes, así como las relaciones que se establecen entre ellos.

4) El último paso de un análisis consiste en volver a analizar el objeto desde la estructura de sus componentes y de las relaciones que se establecen entre ellos.

Advertiremos entonces que lo hemos conocido mejor y que hay aspectos de ese objeto en los que no habíamos reparado en su consideración inicial. Con ello, no solo hemos ampliado nuestro conocimiento, sino que podemos realizar una crítica debidamente fundamentada.

martes, 21 de mayo de 2024

Aprender a comparar

Comparar es una forma de conocer. Cuando comparamos, tratamos de crear una nueva relación entre términos que no pertenecen al mismo sistema de relaciones. Por ejemplo, tomando una metáfora platónica, si decimos "El conocimiento es una línea ascendente", estamos poniendo en relación dos conceptos, el de conocimiento y un elemento geométrico (una línea), que pertenecen a ámbitos distintos.
Comparar nos obliga a atender, a un tiempo, a la realidad y a la representación que nos hacemos de ella mediante el lenguaje. Supone jugar con el lenguaje para explorar posibilidades de conocer y de entender la realidad de otro modo. Comparar es crear relaciones nuevas, nunca antes pensadas. En cierta medida, es crear mundos nuevos.
La filosofía necesita crear esas nuevas relaciones, afrontar los problemas con perspectivas nuevas. Saber comparar es necesario para hacer filosofía. En los orígenes de la filosofía, Platón utilizó con frecuencia la comparación. Un filósofo del siglo XX, Henri Bergson, señaló que la metáfora y la comparación son las mejores maneras que tiene la inteligencia humana para aproximarse al conocimiento de la realidad (fundamentalmente el mundo espiritual). Y es que mediante la comparación se crea un mundo paralelo que nos ayuda a entender mejor el real. Asimismo, para Ortega y Gasset, la comparación es un "instrumento mental imprescindible" que nos permite acceder a lo que no podemos conceptualizar.
En toda comparación siempre hay dos términos: el término principal y el subordinado. Si decimos "La ignorancia es una enfermedad", mediante esta comparación atribuimos a la falta de conocimiento las características de las enfermedades. La comparación no establece relaciones entre seres o cosas, sino que atribuye a una cosa las características de otra. La ignorancia y la enfermedad pueden no tener relación alguna, pero ello no nos impide crear un nuevo campo de significaciones. Esta distinción es muy importante, porque gracias a ella podemos acercarnos a la realidad de un modo nuevo. Por ello, para la filosofía es fundamental jugar con las comparaciones, experimentar aproximaciones nuevas en el conocimiento de las cosas.
Cada cultura y cada sociedad tienen sus propias metáforas, también cada época histórica maneja comparaciones distintas. Estas relaciones entre términos ayudan a configurar el universo simbólico en el que nos movemos. Si entendemos las comparaciones de una época o de una cultura la comprenderemos mejor. Por eso es tan importante llevar a cabo este ejercicio de analizar y crear relaciones entre elementos.
Al comparar, hay aspectos de la realidad que se ponen en primer plano frente a otros que quedan relegados. En el ejemplo del conocimiento y la línea, podemos atribuir al conocimiento muchas de las características de este elemento de la geometría (que es un proceso con una dirección, que se puede dividir en etapas), pero no podemos concebir el conocimiento como algo inmediato o que procede de forma divergente, en varias líneas. Por ello, es importante conocer los límites que toda comparación tiene.
Sugerencias para "aprender a comparar"
A continuación, vamos a proponer algunas pautas para aprender a comparar. En realidad, tienen una amplia experiencia, lo practicas cada día. Se trata tan solo de hacerlo de un modo más reflexivo:
Busca una comparación sobre la que trabajar y atiende a las dos realidades que se comparan (por ejemplo, "El amor es ciego").
Analiza qué tipo de similitudes se establecen en la comparación entre ambos elementos. Por ejemplo, se puede amar sin conocer realmente a la persona amada.
Busca rasgos significativos de ambas realidades que no hayan sido considerados, y ensaya nuevas relaciones con propiedades positivas o negativas. Por ejemplo, en el amor se elige a alguien parecido, etc.
Rompe las relaciones simbólicas dadas, creando ejemplos en los que se cumple la metáfora. Por ejemplo, "El amor entra por los ojos".
Con el resultado de estos ensayos, haz una lista de aspectos con los que se puede jugar. Busca la forma de organizarlos. Por ejemplo, el amor se parece a ir caminando juntos o es un callejón sin salida.
Crea una comparación distinta, a partir de esos criterios de organización que han ensayado. Por ejemplo, "El amor es un viaje".
No olvides señalar los límites que toda comparación tiene, incluso la que tú has creado.

jueves, 21 de diciembre de 2023

La importancia de los nombres: aprender a nombrar

La filosofía se esfuerza en crear nombres precisos y en nombrar con rigor. Por eso, aprender a hacer filosofía exige aprender a nombrar. Es una tarea compleja que encierra una serie de problemas importantes. Veamos algunos de ellos.
Dar un nombre es un acto de extraordinaria importancia. Los dioses daban nombre a cuanto habían creado. Y es que dar un nombre supone reconocer la existencia y la importancia de aquello que se nombra. El nombre es, en cierto modo, un carnet de identidad. Nuestro nombre propio nos identifica como sujetos y como personas, con nuestros deberes, nuestros derechos y nuestra historia.
El acto de nombrar es un combate contra la oscuridad y la imprecisión. Los diccionarios son un reflejo de esta lucha. Aunque parezcan aburridos, son libros vivos: registran los significados de los nombres para que podamos usarlos de un modo preciso.
Por último, dar un nombre supone, casi siempre, advertir que todo nombre tiene una historia. Los nombres son seres vivos que hunden sus raíces en tiempos remotos. Los grandes filósofos, como los grandes poetas y los científicos relevantes, se esforzaron en encontrar nombres y en nombrar de modo adecuado.

Sugerencias para "aprender a nombrar"

Saber nombrar es una tarea muy difícil que puede durar toda una vida, pero en cualquier momento podemos iniciarnos en ella. Aquí te presentamos algunas indicaciones para practicarla. Imaginemos que queremos dar nombre a un objeto que no conocemos. Para ello, podemos realizar las siguientes tareas:

1 - Observar detalladamente aquello que deseamos nombrar para conocer sus rasgos esenciales.

2 - Escribir todos los nombres que se nos ocurran para identificar esos rasgos. Posteriormente podemos ordenarlos según sea su importancia y su adecuación para describir el objeto que queremos nombrar.

3 - Seleccionar dos o tres nombres de nuestra lista y probar cuál de ellos describe mejor lo que estamos nombrando.

4 - Consultar el diccionario para buscar el origen de los nombres que hemos elegido (su etimología), así como las semejanzas (sinónimos) y las diferencias (antónimos) entre ellos.

5 - Elegir, finalmente, un nombre que sirva para describir el objeto en cuestión, y comunicar a los demás nuestra elección para ver si lo entienden y saben emplearlo. Si los demás comprenden nuestra decisión, podemos utilizar ese nombre.

Nombres nuevos, situaciones nuevas

En nuestra época hay nombres que todos usamos incluso aunque no sepamos muy bien lo que significan y que no se conocían a comienzos del siglo pasado, como por ejemplo, ordenador, televisión, antibiótico, tarjeta de crédito, sida.

Emplear nombres prestados

En el lenguaje cotidiano empleamos nombres y expresiones que pertenecen a idiomas distintos del nuestro. Y lo hacemos sin pensar en ello, aunque esto puede plantear algunos problemas de comprensión.

domingo, 16 de abril de 2023

Elaborar una respuesta filosófica

La cultura es la forma de responder a la necesidad de supervivencia de los seres humanos en su entorno. La filosofía, a su vez, como una producción cultural más, intenta dar respuesta a un tipo especial de preguntas. Si las preguntas de la filosofía son difíciles y complejas, las respuestas lo son aún más. Ya decía Maurice Blanchot que la "respuesta es la desgracia de la pregunta".

La filosofía, en tanto que saber de segundo grado, debe buscar respuestas que consideren los conocimientos que otras disciplinas aportan y, además, debe tener en cuenta lo que históricamente se ha dicho en torno a la cuestión que se intenta resolver. De aquí la importancia de buscar información precisa a la hora de contestar a una pregunta. Se trata de elaborar respuestas que, más que informar, expongan una forma de reflexión sobre el problema tratado.

Las respuestas de la filosofía nunca son únicas, sino que puede haber varias soluciones posibles para un mismo problema. Lo importante es el rigor lógico de la respuesta y la solidez de los argumentos que la sustentan.

martes, 6 de diciembre de 2022

Aprender a preguntar

Una de las características que distinguen al ser humano del resto de animales es la capacidad de elaborar preguntas. La curiosidad y la búsqueda de significado fueron motores del proceso de hominización. En el origen de nuestra especie se encuentra aquel antropoide que fue capaz de preguntarse <<¿dónde estoy?, ¿qué puedo o qué debo hacer?>>.

La filosofía es una actividad abierta que establece preguntas y busca respuestas. La interrogación filosófica surge a partir del asombro que los seres humanos han sentido ante las cosas. Solo los que son capaces de admirar saben que preguntas es la manera de romper con lo cotidiano, de ir más allá, buscando la esencia de las cosas, su sentido último.

Todos los días nos hacemos numerosas preguntas, a nosotros mismos y a los demás. No obstante, hay muchos tipos de preguntas. No todas tienen el mismo nivel ni son de la misma índole. Hay algunas preguntas cotidianas, como <<¿qué hora es?>>. Sin embargo, a veces después de este pregunta puede surgir otra del estilo <<¿qué es el tiempo?>>. Esta última tiene otro nivel, va más allá de la experiencia inmediata y persigue una respuesta más compleja y trascendente. Es una pregunta radicalmente distinta. Es una pregunta típicamente filosófica.

Las preguntas filosóficas suponen un cuestionamiento continuo, un dudar de aquello que se admite sin reflexión, y buscar descubrir el porqué y el cómo de todas las cosas. Saber construir preguntas es, pues, el primer paso para hacer filosofía.

Sugerencias para aprender a preguntar

Teniendo en cuenta que hemos considerado la capacidad de construir preguntas uno de los rasgos específicos de los seres humanos y que la filosofía es un modo radical de preguntar, te vamos a proponer algunas pautas que hay que tener en cuenta para elaborar una pregunta filosófica:

1) Es preciso partir de una situación, un problema o una afirmación determinados.

2) Intentar determinar qué tipo de información queremos extraer de la pregunta. Concretar adónde pretendemos que nos lleve para establecer cómo ha de ser la pregunta.

3) Recordar que toda pregunta filosófica trata de ir más allá. Es una cuestión que interroga sobre el origen de las cosas.

4) Utilizar los términos con precisión, de tal modo que hagan de la pregunta un instrumento de investigación.

5) Desmenuzar el problema en tantas partes como sea posible, elaborando una cuestión para cada una de ellas.

miércoles, 13 de julio de 2022

Dilthey: ¿Qué es filosofía?

La filosofía nace de la necesidad que tiene el espíritu individual de reflexionar sobre lo que hace, de dar a su acción una forma interior y de sentirse unido por relaciones bien fundamentadas al todo que constituye la sociedad humana.

W. Dilthey: El mundo del espíritu I

martes, 12 de julio de 2022

Husserl: ¿Qué es filosofía?

Quien desee realmente convertirse en filósofo deberá, al menos una vez en la vida, volver sobre sí mismo [...]. Pues la filosofía es una especie de asunto personal del filósofo. Debe elaborarse en tanto que es un pensamiento "suyo".

E. Husserl: Meditaciones cartesianas I

lunes, 11 de julio de 2022

Schopenhauer: ¿Qué es filosofía?

La filosofía nace de nuestro asombro por la existencia del mundo y de nuestra propia existencia, que se imponen a nuestro entendimiento como un enigma cuya solución no ha dejado nunca de preocupar a la humanidad.

[...]

Tener espíritu filosófico equivale a ser capaz de asombrarse de los acontecimientos habituales y de las cosas de todos los días, de proponerse como objeto de estudio lo que es más general y más ordinario.


A. Schopenhauer: El mundo como voluntad y representación

sábado, 9 de julio de 2022

Russell: ¿Qué es filosofía?

La filosofía debe ser estudiada no por las respuestas concretas a los problemas que plantea [...], sino más bien por el valor de los problemas mismos; porque estos problemas amplían nuestra concepción de lo posible, enriquecen nuestra imaginación intelectual y disminuyen la seguridad dogmática que cierra el espíritu a la investigación; pero, ante todo, porque por la grandeza del Universo que la filosofía contempla, el espíritu se hace a su vez grande, y llegar a ser capaz de asombrarse de la unión con el Universo que constituye su supremo bien.

B. Russell: Los problemas de la filosofía

viernes, 8 de julio de 2022

Epicuro: ¿Qué es filosofía?

La filosofía no es una ciencia pura y teórica: es una regla práctica de acción. Más bien, es ella misma una actividad, una energía que busca, mediante discursos y razonamientos, la vida feliz.

Epicuro: Máximas

jueves, 7 de julio de 2022

Descartes: ¿Qué es filosofía?

Esta palabra de filosofía significa el estudio de la sabiduría. Por sabiduría no se entiende solamente la prudencia en los asuntos prácticos, sino un perfecto conocimiento de todas las cosas que el hombre puede saber, tanto para la conducta de su vida, como para la conservación de su salud y para la invención de las distintas artes.

R. Descartes: Principios de la filosofía. Prefacio

miércoles, 6 de julio de 2022

Nietzsche: ¿Qué es filosofía?

Un filósofo es alguien que constantemente vive, ve, oye, sospecha, espera, sueña cosas extraordinarias; alguien al que sus propios pensamientos lo golpean como desde fuera [...]; parece un hombre fatal, rodeado siempre de acontecimientos inquietantes. Un filósofo: ay, un ser que con frecuencia huye de sí mismo, que con frecuencia tiene miedo de sí -pero que es demasiado curioso para no "volver a sí" una y otra vez-.

F. Nietzsche: Humano, demasiado humano

martes, 5 de julio de 2022

Pitágoras y Platón: ¿Qué es filosofía?

Una de las primeras descripciones de la filosofía, propuesta por Pitágoras y por Platón, establece una comparación entre la vista y la filosofía. La filosofía es, en realidad, un modo de ver la realidad de una forma crítica. No en vano, hay dos términos de origen griego que tienen mucho que ver con la vista: la palabra "teoría" procede del verbo griego theómai, que quiere decir "ver", y la palabra "idea", que tiene su origen en el vocablo griego eidéia, que quiere decir "visión".
Tener "ideas" equivale a tener "visiones" de las cosas. Y desarrollar una "teoría" equivale a presentar una "visión" de la realidad. La filosofía es siempre una escuela de la visión, y aprender filosofía exige "aprender a ver".
No olvidemos que los grandes filósofos ofrecían "visiones" de la realidad. Y lo hacían porque sabían "ver", es decir, porque conocían de modo crítico lo que otros se limitaban, simplemente, a mirar.

lunes, 4 de julio de 2022

Paisajes de la filosofía

La filosofía es una actitud y una actividad racional, que puede ejercerse en ámbitos distintos. Toma inspiración del arte, de la ciencia, de la literatura, de la sociedad, de la historia. Nada de cuanto es real le es ajeno. Por eso, vive entre "paisajes" diferentes.

Preguntas sobre la sociedad

Siempre es interesante observar con perspectiva lo que vivimos todos los días. Ésa es la primera tarea de la filosofía. Esta observación puede realizarse de muchas maneras. Una de ellas es imaginar que somos ajenos a esta sociedad y a esta época y que, de repente, nos encontramos viviendo aquí y ahora como si fuéramos extranjeros y todo nos resultara asombroso y extraño.
Se trata de una actitud que algunos grandes filósofos y científicos han adoptado. Así lo hizo Montesquieu, que en sus Cartas persas (1721) criticó la sociedad de su tiempo por boca de unos embajadores otomanos que visitaban París y anotaban cuanto les extrañaba de aquella sociedad. En suma, planteaban una "mirada exótica" que les permitía ejercer una crítica racional.