1. La técnica y la tecnología
La técnica es "una habilidad mediante la cual se transforma una realidad natural en una realidad artificial", en palabras de Ortega y Gasset. Bejo este concepto incluimos tanto los productos que se obtienen, como los procesos de realización y las instrucciones para hacerlos.
Habitualmente, técnica y tecnología se usan como términos sinónimos, aunque cada vez se distingue más entre ellos. El término técnica se reserva para las técnicas artesanales, entendiendo como tales las que no incorporan conocimientos científicos, y la tecnología designa las técnicas industriales vinculadas al conocimiento científico. Por eso, toda tecnología es técnica, pero no toda técnica es tecnología.
2. La filosofía de la técnica
La filosofía de la técnica o de la tecnología es una reflexión sobre los sistemas técnicos y sus efectos en la sociedad. Se pregunta acerca de la naturaleza, del valor y de las consecuencias sociales del fenómeno tecnológico.
Lewis Mumford es, probablemente, el primero que realiza una interpretación del valor de la técnica, de sus consecuencias sociales y de las posibles reformas que hayan de introducirse en un sentido claramente filosófico.
Ortega y Gasset considera que el ser humano tiene que crearse a sí mismo. El ser humano es proyecto, y es la técnica la que le ayuda a crearlo. Hay tantas técnicas como proyectos humanos.
Tres son los momentos, según él, por los que el género humano ha pasado en la elaboración de sus técnicas: la "técnica del azar", la "técnicas del artesano" y la "técnica del técnico". Según Ortega, la técnica del técnico, la tecnología, anula al ser humano porque lo esclaviza y lo hace dependiente de ella.
Para Heidegger, la técnica es una forma de verdad, de "desvelamiento" del ser. La naturaleza, al manifestarse, libera sus energías para ser explotadas y acumuladas. Pero esta explotación puede hacerse con una técnica artesanal todavía próxima y dependiente de la naturaleza o con una tecnología agresiva que rompe con el paisaje y se olvida del ser.
En el momento actual, Habermas opina que la ciencia y la tecnología no buscan realmente la verdad, que están contaminadas de valores e intereses ajenos a esa búsqueda.
La sociedad tecnológica y la burocratización del Estado han llevado a la despolitización y a la apatía cívica. Los ciudadanos son considerados incompetentes para tomar decisiones. Solo los técnicos de la política pueden hacerlo acertadamente. La tecnología se ha convertido en instrumento de dominación.
Especialmente preocupado por la dimención ética de la tecnología, Hans Jonas alerta de los peligros de la técnica para el ser humano y de las consecuencias catastróficas para el medio ambiente. Frente a ello solo cabe un nuevo tipo de acción humana que garantice la pervivencia del planeta.
3. Los riesgos del desarrollo tecnológico
El sociólogo Ulrich Beck considera que la sociedad de nuestro tiempo vive el riesgo de colapsarse, de vivir la pesadilla de una catástrofe medioambiental global.
El desafío tecnológico es una variable crucial de nuestro tiempo. Su ambigüedad produce miedo. El futuro se percibe con incertidumbre y el modo en que ese futuro es esperado influye también en cómo se va produciendo. Se da así la paradoja de que actuar contra el riesgo es también un riesgo.
Los análisis filosóficos insisten con frecuencia en los peligros y los males que la tecnología puede provocar a la humanidad. Sin embargo, muchos de estos análisis están cargados de irracionalidad y otros parten de supuestos no probados.
Con esto no quiere decirse que la tecnología opere sin control. Más bien hay que extremar las medidas de evaluación y de control, tanto externo -en su aplicación- como interno -en los supuestos y reglas con los que funciona.
La película Blade Runner sintetiza los temores que la técnica suscita: máquinas que piensan y se rebelan. El temor surge porque si las máquinas piensan y tienen voluntad propia, podrán suplantar a los seres humanos. Con su omnipotencia, la técnica consigue imponer a las personas las formas de pensar y, por ello, éstas dejan de ser libres.
Pero la tecnología no es omnipotente. Una máquina inteligente, un procesador, es un modelo de parte de la inteligencia humana, es una simulación. Una máquina no puede dar forma a todos los aspectos del pensamiento.
La tecnología tiene, sin duda, efectos negativos, pero estos son pueden ser combatidos con conocimientos adecuados. La respuesta no es negar la máquina de forma irracional, sino someterla al control de la razón.

.jpeg)

