La razón teórica trata del conocimiento. Pero el ser humano no solo conoce, también actúa. Y de la acción se ocupa la razón práctica.
El ser humano conoce, es inteligente, pero también actúa. Precisamente por su inteligencia siente la necesidad de actuar ante diferentes alternativas. Pero la acción no es solo la posibilidad de reaccionar de diversos modos ante las situaciones cambiantes de la vida. Es mucho más.
La acción es la capacidad de imaginar, organizar, planificar y hacer realidad deseos, proyectos, planes e ilusiones.
Es la posibilidad de trascender el ámbito de lo estrictamente necesario para recrear nuevos mundos, para idear una realidad más justa y más bella. El ser humano se representa siempre su acción de forma simbólica y de ahí nace su carácter creador.
Tres rasgos definen la acción humana:
a) Intencionalidad (intención): Aristóteles la entendía como el modo en que el sujeto actúa moviéndose hacia el mundo como realidad externa. Según él, dos son los modos de dirigirse al objeto: la intencionalidad teórica, que expresa la voluntad humana de conocer, y la intencionalidad práctica, orientada a cubrir las necesidades humanas.
b) Finalidad: Medios y fines definen una acción. Alcanzar un fin supone elegir los medios necesarios y llevarlos a la práctica. Los medios son nuestras herramientas. A veces son apropiadas, otras no tanto. Los medios se subordinan al fin que se quiere alcanzar.
c) Flexibilidad: Un mismo fin se puede alcanzar por distintos medios. La acción es abierta: ni los fines ni los medios están predeterminados. La acción humana puede innovar.
2. La razón práctica
Conocer y actuar están indisolublemente unidos. No se conoce primero y se actúa después. Tampoco ocurre lo contrario, que primero se actúe y luego se conozca.
La razón tiene varios usos. Kant distingue entre una razón que conoce, la razón teórica; una razón que guía la acción, la razón práctica, y una razón, también práctica, que se ocupa de las acciones bellas, la razón estética.
Estas distinciones estaban ya presentes en Aristóteles, quien diferenciaba en la intencionalidad práctica entre la técnica o producción de objetos y la acción moral y política. Por tanto, podemos establecer estos usos en la razón práctica: la razón instrumental (el trabajo y la técnica), la razón moral y política, y la razón estética.
El ser humano es un animal simbólico. Su pensamiento y su acción son el resultado de su capacidad de representarse la realidad en ausencia de ésta y de recrearla. Por eso, también fabrica e inventa instrumentos, crea símbolos bellos y construye modelos de humanidad más justos.

