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sábado, 22 de abril de 2023

La cultura moldea la agresividad del ser humano

La cultura juega, pues, un papel fundamental en la configuración del ser humano como pacífico, un ser humano que, como cualquier otro animal, tiene una ideología que le induce agresividad. Pero la cultura también puede hacer lo contrario e hipertrofiar la agresividad natural convirtiéndola en violencia [...]. El ser humano es agresivo por naturaleza, pero pacífico o violento por cultura [...]. Lo que también tenemos cada vez más claro es que nuestra biología está encorseta por la cultura que hemos ido creando en el transcurso de la historia [...].

Decir que somos agresivos por naturaleza no conlleva, pues, aceptar que también por naturaleza seamos violentos. No hay violencia si no hay cultura. La violencia no es un producto de la evolución biológica, de la bioevolución como se dice frecuentemente. Es un resultado de la evolución cultural, de la llamada, en sentido amplio, "tecnoevolución".

José Sanmartín: La violencia y sus claves

domingo, 16 de abril de 2023

Elaborar una respuesta filosófica

La cultura es la forma de responder a la necesidad de supervivencia de los seres humanos en su entorno. La filosofía, a su vez, como una producción cultural más, intenta dar respuesta a un tipo especial de preguntas. Si las preguntas de la filosofía son difíciles y complejas, las respuestas lo son aún más. Ya decía Maurice Blanchot que la "respuesta es la desgracia de la pregunta".

La filosofía, en tanto que saber de segundo grado, debe buscar respuestas que consideren los conocimientos que otras disciplinas aportan y, además, debe tener en cuenta lo que históricamente se ha dicho en torno a la cuestión que se intenta resolver. De aquí la importancia de buscar información precisa a la hora de contestar a una pregunta. Se trata de elaborar respuestas que, más que informar, expongan una forma de reflexión sobre el problema tratado.

Las respuestas de la filosofía nunca son únicas, sino que puede haber varias soluciones posibles para un mismo problema. Lo importante es el rigor lógico de la respuesta y la solidez de los argumentos que la sustentan.

jueves, 13 de abril de 2023

Sobre el origen de la cultura

Cuando [los dioses] se disponían a sacarlas a la luz [a las especies mortales], mandaron a Prometeo y Epimeteo que las revistiesen de facultades distribuyéndolas convenientemente entre ellas [...].

Pero como Epimeteo no era del todo sabio, gastó, sin darse cuenta, todas las facultades en los brutos. Pero quedaba aún sin equipar la especie humana y no sabía qué hacer. Hallándose en ese trance, llega Prometeo para supervisar la distribución. Ve a todos los animales armoniosamente equipados y al hombre, en cambio, desnudo, sin calzado, sin abrigo e inerme. Y ya era inminente el día señalado por el destino en el que el hombre debía salir de la tierra a la luz. Ante la imposibilidad de encontrar un medio de salvación para el hombre, Prometeo roba a Hefesto y a Atenea la sabiduría de las artes junto con el fuego [...] y se la ofrece, así, como regalo al hombre. Con ella recibió el hombre la sabiduría para conservar la vida, pero no recibió la sabiduría política, porque estaba en poder de Zeus [...].

Entonces Zeus [...] envió a Hermes para que llevase a los hombres el pudor y la justicia, a fin de que rigiesen en las ciudades la armonía y los lazos comunes de amistad.

Platón: Protágoras

domingo, 9 de abril de 2023

La identidad cultural

El concepto de identidad cultural comenzó a utilizarse con frecuencia después de la Segunda Guerra Mundial. Aunque es una idea que se presenta habitualmente cuando una cultura entra en contacto con otra. Por ejemplo, surgió en el momento en el que los criollos organizaron los movimientos de emancipación política de España a finales del siglo XVIII. Entonces se plantearon la pregunta en torno a "quiénes somos", que es la que pretende resolver el concepto de identidad cultural.

La identidad cultural es el conjunto de características comunes con las que se identifica un grupo humano.

Estas características serían de dos tipos:

1) Por un lado, una serie de elementos materiales compartidos (ceremonias, instituciones, arte, etc.).

2) Por otro lado, otros componentes de carácter subjetivo y social (la propia idea de pertenencia al grupo, conocimientos, mitos, costumbres comunes, etc.).

La identidad cultural no se corresponde unívocamente con la identidad nacional. En nuestro mundo de relaciones globalizadas, hay elementos culturales supranacionales (la Coca-Cola, vestirse de blanco la novia en el ritual matrimonial, etc.) y la mayoría de los países son entidades multiculturales.

En este contexto, se mantienen dos concepciones acerca de la identidad cultural:

1) Una concepción esencialista, que define de forma estática los elementos que constituyen la identidad de un grupo cultural y pretende preservar costumbres, actitudes, instituciones, etc., frente a otras culturas.

Se presuponen unos elementos constituyentes, de origen remoto, que se han preservado generación tras generación y que son considerados un patrimonio común por los componentes del grupo cultural.

Este concepto esencialista es excluyente, considera homogéneo el espacio cultural propio e intenta defenderlo de toda contaminación exterior. Esta concepción corre el riesgo de ser usada ideológicamente para defender intereses de grupos de poder o posiciones políticas.

2) Una noción histórica no esencialista, que considera las culturas productos históricos sometidos a cambio. En este sentido, la identidad cultural, más que algo dado, es un proyecto; se la considera un proceso dinámico que admite elementos nuevos al tiempo que reproduce los de la propia tradición.

Desde esta perspectiva, es inevitable que las tradiciones, las formas económicas y políticas, el lenguaje o el arte cambien con el tiempo y con la interacción con otros grupos culturales y se adapten a cada época histórica.

Los procesos de enculturación producen una continuidad en los grupos culturales, y gracias a ellos se mantienen los elementos materiales, sociales y subjetivos comunes que configuran la identidad cultural de un grupo humano.

sábado, 8 de abril de 2023

Las actitudes ante la diversidad cultural

La diversidad cultural es un hecho que ha suscitado diferentes actitudes, entre las que destacan:

1) El relativismo cultural: establece que las costumbres, los valores y las demás prácticas culturales son relativas a la cultura de la que forman parte y no pueden ser entendidos desde fuera de ella.

De este modo, se niega la validez de cualquier perspectiva "etic"; sólo tienen sentido las descripciones "emic" de una cultura. Las diversas culturas son independientes, son sistemas cerrados.

Una de las consecuencias del relativismo cultural es la negación de la existencia de un patrón común de referencia para juzgar la corrección o incorrección de los valores y las costumbres. No es posible tampoco la comparación entre culturas o la consideración de unas superiores a otras. En este sentido, el relativismo cultural es la negación más radical del punto de vista etnocéntrico.


2) El etnocentrismo: designa la tendencia a considerar las características de la propia cultura superiores y modelos universales para el resto de grupos humanos. Se juzgan otras prácticas, si son contrarias a la propia, como incorrectas.

Esta actitud se encuentra en la base de los movimientos racistas, de la intolerancia y de la xenofobia.


Una muestra de etnocentrismo:

Ya los griegos clásicos eran tremendamente etnocéntricos. Pensaban que la única lengua realmente digna de tal nombre era la griega. Las otras lenguas eran un mero bla-bla o bar-bar, y por ello denominaban a sus habitantes como bár-bar-os. El etnocentrismo se ha dado en todas las épocas y continentes. Quizás el caso más conocido es el de los europeos de la época colonial.

Jesús Mosterín: Filosofía de la cultura


3) El relacionismo cultural: frente a las posturas anteriores, parte de la validez limitada de cada cultura y señala que los criterios de decisión pueden ser múltiples. En ningún caso deben estar centrados en una única cultura. Ahora bien, eso no significa que todas las prácticas deban ser consideradas igualmente válidas.

El relacionismo mantiene, por tanto, la posibilidad del interculturalismo. Considera que el intercambio cultural es positivo y en ningún caso debe evitarse.

Cuando se establecen comparaciones entre culturas, el dilema fundamental estriba en determinar dónde se encuentra el límite de las prácticas que se pueden tolerar y las que no. Habrá cierto tipo de costumbres que se presentan como problemáticas, sobre todo, aquellas que atentan contra la vida y la dignidad de las personas.

Por ejemplo, una práctica cultural habitual en China es comer con palillos, mientras que los europeos utilizan el tenedor. Ninguna de las dos costumbres puede considerarse mejor o peor que la otra. La cuestión se plantea a la hora de calificar otros comportamientos, como la aplicación de la pena de muerte, la ablación del clítoris a las adolescentes o la permisividad ante la violencia contra los niños y las niñas.

La solución está en encontrar ciertos valores universales, que sean válidos para todas las culturas, sobre los que fundar las bases de la convivencia multicultural.

miércoles, 5 de abril de 2023

El multiculturalismo

A medida que el transporte y los medios de comunicación permiten el intercambio de productos, gentes e información, las distintas formas culturales han ido convergiendo. Mientras las comunidades era pequeñas y permanecían aisladas, las prácticas culturales del grupo eran comunes y homogéneas. A medida que las sociedades se van haciendo más grandes, esa homogeneidad interna va desapareciendo.

La asimilación e integración de elementos de otras culturas recibe el nombre de aculturación. Éste ha sido el proceso habitual de todos los momentos históricos y pone de manifiesto la movilidad cultural, esto es, el hecho de que las culturas no son entidades estáticas y cerradas, sino dinámicas y abiertas.

En la actualidad, los procesos de aculturación son cada vez más habituales y dan lugar a un fenómeno que, si bien no es nuevo, es cada vez más evidente en las sociedades moderna: el multiculturalismo, esto es, en una sociedad conviven personas procedentes de culturas muy distintas, con actitudes y costumbres dispares.

No se puede establecer un paralelismo entre Estado y cultura, porque en un mismo espacio político pueden convivir culturas distintas. Todo ello ha producido el surgimiento de movimientos sociales que proclaman los beneficios de la mezcla de culturas y otros que pretenden cerrar las fronteras en nombre de la conservación de la propia identidad cultural.

lunes, 3 de abril de 2023

La variedad de las culturas humanas

A lo largo del proceso de humanización, los seres humanos han ido mostrando gran plasticidad para adaptarse a medios muy diversos.

Como grupo humano construye su propia cultura como un modo de dar solución a los problemas que el medio plantea. Entre las situaciones posibles con las que se pueden encontrar, algunas serán comunes y los grupos crearán respuestas paralelas y en ocasiones muy similares. En otras ocasiones, los retos del entorno serán muy dispares y producirán productos culturales peculiares: diferentes tipos de formas de vestir, lenguas distintas, etc.

Los intentos de explicar y justificar la gran diversidad cultural de la especie humana son paralelos a la constatación de la existencia de diferentes culturas. Durante el siglo XVIII aparecieron las primeras tentativas sistemáticas de explicar por qué partiendo de una características biológicas comunes las expresiones culturales de los seres humanos son tan distintas.

1) El evolucionismo, que llevó la idea de evolución biológica al ámbito de la cultura, señala que todas las culturas pasan por las mismas etapas en su desarrollo, por lo que llegarán al mismo estadio. Por ello, puede utilizarse un esquema universal para analizarlas.

La diversidad queda justificada porque cada cultura se encuentra en una etapa distinta del mismo proceso.

Por ejemplo, Comte señala tres momentos por los que todas las culturas pasarían a lo largo de su historia: formas de pensamiento teológicas, metafísicas y, por último, positivas. A su vez, Marx establece que las etapas en el proceso de evolución cultural son el esclavismo, el feudalismo, el capitalismo y el comunismo.

Se trata de esquemas unilineales, en los que el proceso de evolución es único. De esta manera, se podrían clasificar las culturas como más o menos desarrolladas en función del momento en el que se encuentren.

Otros defienden un esquema multilineal, según el cual pueden darse diferentes modelos de desarrollo en función de las condiciones del medio, de las disposiciones tecnológicas, etc.

2) Como reacción al evolucionismo, a principios del siglo XX, algunos antropólogos plantearon otro modelo explicativo de la diversidad, el particularismo histórico: cada cultura tiene un desarrollo histórico propio. No existe el progreso ni unas culturas están más evolucionadas que otras.

3) Otra escuela que plantea una crítica al evolucionismo es el difusionismo: el origen de la diversidad cultural se encuentra en la confluencia de una serie de prácticas culturales concretas o áreas culturales. Los ambientes con los que viven los seres humanos son limitados y producen elementos similares, luego la diversidad surge de la difusión de una cultura a otros espacios o del contacto entre grupos.

sábado, 1 de abril de 2023

Dentro y fuera de una cultura: "emic" / "etic"

En el siglo XVII, Locke, fijándose en la diversidad de los modos y las costumbres humanas, puso de manifiesto la influencia que ejercía el ambiente sobre los pensamientos y las creencias de los individuos. Al nacer, los sujetos son "papeles en blanco" sobre los que el contexto cultural va escribiendo las costumbres y las formas de entender el mundo. Este proceso es lo que se denomina enculturación, esto es, el aprendizaje de la cultura.

Aprender una cultura consiste en entender y en interpretar el mundo y las cosas que suceden en él desde los parámetros establecidos en el marco de esa cultura.

El lingüista Kenneth L. Pike introdujo la distinción "emic"/"etic" para señalar las diferentes posiciones que podía mantener un lingüista a la hora de estudiar los usos del lenguaje propios de una comunidad de hablantes. Posteriormente, esta distinción comenzó a ser utilizada en antropología cultural para poner de manifiesto la diferente manera en la que se interpretan y justifican las costumbres, las ceremonias o cualesquiera otras prácticas culturales características de un grupo desde fuera o desde dentro de ese grupo:


1) El punto de vista "emic" es el que adoptan los propios participantes, es la visión que ellos consideran real, significativa o apropiada. Consiste en interpretar una ceremonia, ritual u otra práctica cultural dentro de los parámetros del agente que la ejecuta y, por tanto, tomando en consideración la justificación que la propia cultura hace de dichas prácticas.

La posición "emic" es la que se mantiene dentro de una cultura, producto del proceso de enculturación, y hace que se valoren las propias prácticas y creencias como correctas y legítimas.

2) La perspectiva "etic" es la que adopta el observador externo. Es el punto de vista que toma el sociólogo, el antropólogo, etc., cuando intenta valorar una situación cultural desde su propia cultura, desde los parámetros establecidos por esta.

La posición "etic" es la perspectiva que se mantiene desde fuera de una cultura, siempre se mantiene desde otra cultura, aunque se pretenda conservar la objetividad.


Las perspectivas "emic" y "etic" no tienen por qué coincidir. El problema reside en determinar cuál de las dos explica mejor los contenidos de una cultura: los propios agentes que la producen o el observador exterior.

Algunos autores plantean que si las posiciones "emic" y "etic" resultan irreconciliables, entonces no es posible la comunicación entre culturas ni la comprensión de prácticas distintas a las propias. Esto deja cerrado el camino de una multiculturalidad sin conflicto.

Sin embargo, otros autores consideran que el diálogo entre culturas es posible partiendo de elementos comunes (universales lingüísticos y otros patrones universales) que aparecen en todas las formas culturales humanas, producto de la pertenencia a la misma especie.


Un caso práctico de interpretación "emic"/"etic":


Entre los agricultores de Kerala, la tasa de mortalidad de los terneros es casi el doble que la de las crías que son hembras. Los mismos agricultores son plenamente conscientes de que los primeros tienen más probabilidades de morir que las segundas, pero atribuyen la diferencia a la relativa debilidad de los machos. "Los machos -suelen decir- enferman más que las hembras." La perspectiva emic de la situación es que nadie, consciente o voluntariamente, acortaría la vida de un ternero. Una y mil veces los agricultores aseguraban que todas las crías, independientemente de su sexo, tenían derecho a la vida. Pero la dimensión etic de la situación es que la proporción de sexos del ganado se ajusta de un modo sistemático a las necesidades de la ecología y la economía locales mediante un bovicidio preferencial de los machos. Aunque no se sacrifican los terneros indeseables, más o menos a la mayoría se les deja morir de hambre.

Harris, M.: Introducción a la antropología general

viernes, 24 de marzo de 2023

Dos grupos de ciencias: ciencias humanas y ciencias naturales

La distinción entre naturaleza y cultura se ha utilizado como criterio de demarcación para distinguir entre dos grandes tipos de ciencias. De este modo, Dilthey establece la existencia de unas ciencias del espíritu frente a las ciencias de la naturaleza:
1) Las ciencias del espíritu estudian aquello que es producto de la actividad humana, y su método ha de ser comprensivo.
2) Frente a ellas, se encuentran las ciencias de la naturaleza que se preocupan por elaborar leyes sobre los hechos externos al sujeto que conoce. Por tanto, estas últimas explican.
A su vez, Wilhelm Windelband (1848-1915) indica que el criterio de demarcación no debe ser el contenido, sino la metodología. Señala que existen dos tipos de ciencias:
1) Ideográficas: Estudian lo particular, los hechos individuales, que han de ser comprendidos en su propia singularidad.
2) Nomotéticas: Se ocupan de lo general; son ciencias que intentan elaborar leyes de carácter universal.
Heinrich Rickert (1836-1936) establece claramente la distinción, que tanta influencia habría de tener, entre:
1) Ciencias de la cultura: Tienen como objeto la cultura y sus productos; esto es, los hechos humanos cargados de valores.
2) Ciencias naturales: Intentan captar lo universal y no conllevan ninguna carga axiológica.
La utilización de las distinción entre naturaleza y cultura como criterio de demarcación entre ciencias humanas y ciencias naturales, que tantos éxitos cosechó en la primera mitad del siglo XX, comenzó a ser puesta en entredicho por algunos filósofos de la ciencia.
De este modo, se abre una corriente de pensadores que destacan la imposibilidad de olvidar el contexto histórico-social desde el que se lleva a cabo la investigación científica y que la carga de valores, ya que al fin y al cabo, las ciencias naturales son también un producto cultural. De hecho, el contexto histórico social carga de valores a la investigación científica.

domingo, 12 de marzo de 2023

Dos tipos de realidades: naturales y culturales

La distinción entre la naturaleza y la cultura se presentó como un criterio para distinguir dos realidades: aquella en la que intervienen los seres humanos, la cultura, y aquella ajena a lo humano, la naturaleza.
A partir de la consolidación de un concepto objetivo de cultura, se dan varias formas de entender su relación con la naturaleza:
1) Algunos autores acentúan la oposición entre naturaleza y cultura, estableciendo la cultura como la frontera infranqueable de separación entre los seres humanos y el resto de animales. Se trata, sobre todo, de aquellos que consideran que la cultura tiene que ver con la capacidad de utilizar símbolos abstractos. Así, por ejemplo, Karl Popper, cuando formula la teoría de los tres mundos, sitúa en el mundo 3 el conocimiento objetivo (conjunto de los datos almacenados en libros, películas, etc., que constituyen el fundamento de la objetividad). Éste sería el mundo de la cultura, un espacio autónomo, producto de la creación humana, frente al mundo 1, de las entidades físicas, y al mundo 2, de los estados mentales.
2) La cultura puede ser vista como un elemento integrado en la naturaleza, no considerada como algo ajeno a ella. Desde esta perspectiva, se hablará de culturas animales, entre las que se encuentra la humana. Ésta es la línea en la que trabaja la etología.
3) La cultura se puede considerar un producto emergente del proceso de evolución natural, un producto que se constituye como algo completamente distinto de aquello de lo que ha surgido. Se buscará la excepcionalidad de los productos culturales humanos. En la actualidad, algunos pensadores subrayan que la relación entre naturaleza y cultura no debe entenderse de forma antagónica, sino más bien dialéctica. El proceso de hominización puede ser visto como un camino de relaciones entre naturaleza y cultura. La cultura emerge de un proceso natural y, a su vez, vuelve a actuar sobre ese proceso natural. Del mismo modo, todo comportamiento humano es resultado de la interacción entre componentes biológicos y culturales. El ser humano es un individuo biocultural.

jueves, 9 de marzo de 2023

La cultura como producto social: un espacio exclusivo de los humanos

En el proceso de hominización, los seres humanos se han caracterizado por ser creadores de un espacio cultural propio que paulatinamente se ha ido objetivando. De esta manera, la cultura, que es un producto de la naturaleza, acaba presentándose como algo distinto y opuesto a ella.
En un sentido amplio del concepto de cultura, no habría ningún problema en reconocer que un nido construido por un gorila, es cultura de igual manera que lo es una casa humana.
La diferencia fundamental entre la cultura animal y la humana reside en la complejidad de las producciones culturales humanas, así como en la capacidad para su acumulación facilitada por el lenguaje.
Es precisamente el uso de símbolos lo que ha hecho, además, que la cultura humana cambie de forma relativamente rápida.
La formulación de la idea de cultura objetiva se elabora en el ámbito de la antropología cultural y de la sociología. Una de las definiciones que más repercusiones ha tenido es la siguiente:
Cultura es "aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las ciencias, el arte, el derecho, la moral, las costumbres y todos aquellos hábitos y actitudes que el ser humano adquiere en cuanto miembro de una sociedad".
Partiendo de esta definición, podemos señalar una serie de características de la cultura humana:
1) La cultura es un todo complejo: es un conjunto de elementos de diferente índole relacionados entre sí.
2) La cultura trasciende lo orgánico-corporal: el ser humano amplía sus capacidades biológicas de supervivencia mediante la cultura. Y, además, construye una serie de instrumentos que le sirven para mejorar sus posibilidades adaptativas.
3) La cultura es un producto social: aparece en el momento en el que hay un entramado de relaciones sociales. La cultura está constituida, por un lado, por todo aquello que el individuo adquiere a través del aprendizaje en un contexto social y, por otro lado, por todos los objetos, instituciones y relaciones que se generan en este contexto. Por tanto, un sujeto aislado no puede dar origen a una cultura, que es el resultado de la interacción social.

domingo, 5 de marzo de 2023

Instintos, lenguaje y símbolos: aprendizaje y cultura

En el caso del ser humano, la evolución biológica ha sustituido progresivamente el instinto, como respuesta heredada, por el hábito, como respuesta aprendida.

El proceso de hominización puede ser considerado, por tanto, como un camino de progresiva liberación de la dependencia del medio externo. La evolución ha hecho a los seres humanos fundamentalmente culturales.

Los seres humanos nacen con un número reducido de instintos. Algunos sociólogos consideran que un recién nacido sólo tiene dos instintos: chupar y llorar. El resto es cultura. Los etólogos han luchado contra esta idea buscando las conductas preprogramadas del ser humano.

Sin embargo, hay una peculiaridad que determina el proceso de la evolución cultural humana. El ser humano introduce entre el estímulo y la respuesta un elemento nuevo: el símbolo. Los humanos viven en un medio ambiente lingüísticamente conformado.

Con el lenguaje se accede a información que no hace falta experimentar, lo que permite el conocimiento por asimilación como forma específica de adquisición de cultura de los seres humanos.

El lenguaje es el depósito del conocimiento que permite transmitir información y acumularla de generación en generación. Esta característica abre paso al proceso de humanización y a la constitución de un mundo básicamente cultural.

Con el desarrollo de la cultura, el ser humano consigue adaptarse a cualquier ambiente. A partir de la interacción de un conjunto de individuos entre ellos y con los elementos presentes en su entorno se generan unos modos de actuar y se producen unos instrumentos que facilitan la supervivencia del grupo. Se constituye una cultura, que se acumula generación tras generación, hasta el punto de que el mundo de los humanos parece exclusivamente cultural, ajeno a la naturaleza.

Ahora bien, a partir del desarrollo de la sociobiología y de las investigaciones con primates, las fronteras entre naturaleza y cultura basadas en la distinción entre innato y aprendido se disuelven, porque hay conductas que, a pesar de ser innatas, necesitan de un ambiente adecuado para desarrollarse; por ejemplo, la capacidad de construir nidos de los gorilas.

La distinción entre aprendizaje y herencia no sirve para establecer una diferenciación radical entre culturas humanas y culturas animales en sentido objetivo, en tanto que algunos animales son capaces de aprender ciertas conductas que, por tanto, son culturales, no innatas. Por ejemplo, un chimpancé puede utilizar una ramita para extraer termitas del termitero, y este comportamiento no es innato, sino aprendido de otros chimpancés.

domingo, 26 de febrero de 2023

De la naturaleza a la cultura: el aprendizaje

El enfrentamiento entre naturaleza y cultura a veces se ha presentado como la disyunción entre aprendizaje (cultura) y herencia (naturaleza). Podemos considerar válida esta distinción en el ámbito de la cultura subjetiva.

La cultura subjetiva se constituye con aquellos conocimientos que adquiere el sujeto a través del proceso de aprendizaje, situándose frente a todo aquello que es producto del instinto o innato. La naturaleza sería lo programado genéticamente, lo que se adquiere durante el desarrollo embrionario.

El debate acerca de la relación entre los aspectos naturales (instintivos o biológicos) de los seres humanos, frente a lo que representa la cultura (educación o sociedad) es muy antiguo, casi tanto como la reflexión sobre qué es el ser humano.

Todos los animales necesitan extraer información del medio en el que viven para mejorar sus posibilidades de supervivencia. A medida que se sube en la escala evolutiva, la capacidad de adquirir conocimiento y de intervenir en el entorno se va haciendo más compleja y creativa.

Muchos animales se comportan exclusivamente de acuerdo con conductas determinadas genéticamente. Ante una situación ambiental se desencadena siempre la misma respuesta. Por ello, carecen de capacidad para controlar de forma voluntaria la mayor parte de sus conductas. Aunque los instintos no definan por completo todas sus acciones, muchos animales nacen preparados para actuar de una manera concreta ante las situaciones que van a encontrar en el nicho ecológico en el que viven. Su aprendizaje se reduce a encadenar unas respuestas con otras.

Las conductas innatas limitan las posibilidades de respuesta. Es la capacidad de aprender la que permite actuar libremente. El aprendizaje hace posible la construcción de la cultura. Solo los animales con esta capacidad generan cultura.

Los mecanismos de aprendizaje de la cultura se basan en los siguientes procesos:

  1. Educación, o enseñanza consciente y programada, mediante la que se adquiere una conducta nueva en función de las consecuencias que de ella se deriven. Se trata del aprendizaje por condicionamiento: un comportamiento adecuado es reforzado por algún tipo de premio o para evitar un castigo.

  2. Imitación de otro sujeto: este tipo de aprendizaje requiere un importante grado de desarrollo del cerebro que permita descubrir la intencionalidad que subyace bajo la conducta a imitar. Esta es la forma habitual de transmisión cultural entre animales.

  3. Asimilación de la información, comunicada oralmente por un emisor o presente en libros, discos o cualquier otro soporte material. Esta última posibilidad es exclusiva de los seres humanos, porque requiere una serie de capacidades como el uso del lenguaje, el razonamiento lógico, etc.

lunes, 13 de febrero de 2023

Historia de las relaciones entre las ideas de naturaleza y cultura

En la Grecia clásica, los sofistas habían distinguido entre lo que es convencional o cultural (variable de una sociedad a otra, como las leyes, las costumbres, etc.) y lo que es por naturaleza, permanente y universal, común a todos los seres humanos. Aristóteles, a su vez, había distinguido entre dos tipos de entes: los que son producto de la naturaleza y los que son producto de las acciones del ser humano, de la técnica.

Durante mucho tiempo, el concepto de naturaleza se configuró como lo opuesto a la cultura, y viceversa. El dualismo cartesiano distingue entre cuerpo y mente. Por un lado, el cuerpo realiza las funciones "naturales" (respirar, comer, etc.). Por otro lado, están los procesos mentales y sus producciones, relacionados con la capacidad de simbolizar de la mente humana. De este modo, se abre una distancia entre los animales, todos ellos seres naturales, y los humanos, fundamentalmente seres culturales.

Rousseau, acentuando la oposición entre lo natural y lo cultural, afirma que cuanto más desarrollo cultural presenta un pueblo más alejadas se encuentran sus gentes de la felicidad y de la moralidad naturales. Por ello, propone una vuelta a la naturaleza.

Ahora bien, Herder puso de manifiesto que tanto la naturaleza como la cultura son componentes del ser humano. La cultura es la segunda naturaleza de la humanidad, el ámbito creado por ella misma. También para Marx la cultura es una segunda naturaleza, ya que el ser humano es un animal social que produce sus propias condiciones de vida.

Por el contrario, pensadores como Freud considerarán la cultura una fuente de represión de la naturaleza. Para este autor, el ser humano es un animal con instintos sexuales y agresivos. Para facilitar la convivencia social, la cultura debe reprimir esas disposiciones primitivas. Pero esta represión obligada causa malestar y culpabilidad.

Esta visión pesimista de la cultura, enfrentada a la naturaleza, es recogida también por la Escuela de Frankfurt. Habermas denuncia que el peligro de la cultura occidental reside en el creciente interés por el dominio de la naturaleza subyacente en el conocimiento y en la acción, y subraya el peligro de que este dominio instrumental eclipse los demás intereses de la humanidad.

jueves, 2 de febrero de 2023

Dos ideas: naturaleza y cultura

Con la consolidación de las teorías de la evolución, el ser humano quedó relegado de su papel central en la naturaleza y pasó a ser presentado como un animal más. El proceso de hominización parte de las peculiaridades físicas que caracterizan al animal humano, pero culmina en la consideración de que éste es un animal social productor de cultura. Éste es en realidad el inicio del proceso de humanización.
A partir de la domesticación de los animales y del cultivo de las plantas iniciados en el Neolítico, de ser recolectores y cazadores nómadas los Homo sapiens pasaron a ser agricultores y ganaderos sedentarios. La primera consecuencia de este hecho fue la jerarquización de la sociedad (sacerdotes, guerreros, etc.) y el surgimiento de las ciudades. Este cambio en la forma de vida produjo la aparición de las primeras civilizaciones la conversión del ser humano en un animal cultural.

1. La idea de naturaleza

Los primeros filósofos presocráticos reflexionan acerca de la naturaleza o physis. Nace, de este modo, el primer concepto de naturaleza como cosmos o mundo. Se trata de una totalidad dinámica de elementos.
Para Aristóteles, la idea de naturaleza hace referencia a los seres que se mueven en virtud de su propio modo de ser y finalidad, en contraposición a los seres artificiales. Todo lo que se mueve es movido por otro, llegando así a un primer motor, inmóvil y generador del movimiento. Durante la Edad Media, con la escolástica, la idea de naturaleza mantendrá ese matiz de realidad sometida a cambio.
A partir de la Revolución Científica, se descubren las leyes que rigen ese proceso de movimiento. De este modo, para Descartes, la naturaleza es una máquina que funciona de acuerdo con unas leyes. Durante el Romanticismo, la naturaleza será vista desde una perspectiva más organicista, presentándose como una totalidad viva.
Aunque la consolidación de la idea de cultura, durante el siglo XIX, acentuó la oposición entre naturaleza y cultura, la etología, la sociobiología y la antropología cultural han ido relacionando los elementos de una y otra.
2. La idea de cultura

A la hora de analizar la idea de cultura hay que distinguir entre:

1) Cultura subjetiva: Cuando el término "cultura" se refiere a un sujeto (por ejemplo, "María es culta") se relaciona con la de educación. Cultura en este sentido recoge el significado de la palabra griega paideia.

Cicerón fue el primero en darle esta interpretación: los sujetos deben cultivar su alma de la misma manera que se cultiva la tierra. Desde este punto de vista, una persona cultivada es alguien que se ha educado, esto es, que ha adquirido ciertos conocimientos y habilidades, frente a quienes no han recibido ninguna formación.

La cultura así entendida se refiere a un determinado contexto histórico; por tanto, lo que se considere culto variará en función del momento y del lugar en los que se afirme.

La cultura, en este sentido, es el acervo de conocimiento que adquiere un sujeto en el proceso de aprendizaje en un contexto social.

2) Cultura objetiva: Toda cultura subjetiva se producen en el marco de una cultura objetiva. Por decirlo de algún modo, la cultura subjetiva es la manera en que la cultura objetiva se da en un sujeto.

Durante la Ilustración se diferenció entre una cultura como formación personal y otra sometida a sus propias leyes y, por tanto, objetiva. Pero fue Herder, en el siglo XVIII, quien delimitó el concepto objetivo de cultura como los logros permanentes de los seres humanos: el arte, las ciencias, las costumbres, el lenguaje, etc.

La cultura en sentido objetivo se convierte en todas las producciones que llevan a cabo los seres humanos en un contexto social y que configuran su realidad más inmediata.

De esta manera, todas las actividades que se desarrollan en el seno de una sociedad son cultura: escribir, pasear al perro o cantar una canción. También son culturales todos los objetos producidos por el ser humano independientemente del nivel de complejidad que tengan: un hacha bifaz es cultura y también lo es un helicóptero.