Pensadora alemana de origen judío, perseguida y emigrada a Estados Unidos. Discípula de Heidegger, fue una de las mejores analistas de la naturaleza del poder en el siglo XX. Para Arendt, la acción humana, además de labor y trabajo, es acción política. Mediante ella el ser humano nace a la vida propiamente humana, algo negado por el fascismo y el comunismo.
Historia del pensamiento: autores, textos y problemas filosóficos
jueves, 2 de julio de 2026
domingo, 14 de junio de 2026
La acción humana
La razón teórica trata del conocimiento. Pero el ser humano no solo conoce, también actúa. Y de la acción se ocupa la razón práctica.
El ser humano conoce, es inteligente, pero también actúa. Precisamente por su inteligencia siente la necesidad de actuar ante diferentes alternativas. Pero la acción no es solo la posibilidad de reaccionar de diversos modos ante las situaciones cambiantes de la vida. Es mucho más.
La acción es la capacidad de imaginar, organizar, planificar y hacer realidad deseos, proyectos, planes e ilusiones.
Es la posibilidad de trascender el ámbito de lo estrictamente necesario para recrear nuevos mundos, para idear una realidad más justa y más bella. El ser humano se representa siempre su acción de forma simbólica y de ahí nace su carácter creador.
Tres rasgos definen la acción humana:
a) Intencionalidad (intención): Aristóteles la entendía como el modo en que el sujeto actúa moviéndose hacia el mundo como realidad externa. Según él, dos son los modos de dirigirse al objeto: la intencionalidad teórica, que expresa la voluntad humana de conocer, y la intencionalidad práctica, orientada a cubrir las necesidades humanas.
b) Finalidad: Medios y fines definen una acción. Alcanzar un fin supone elegir los medios necesarios y llevarlos a la práctica. Los medios son nuestras herramientas. A veces son apropiadas, otras no tanto. Los medios se subordinan al fin que se quiere alcanzar.
c) Flexibilidad: Un mismo fin se puede alcanzar por distintos medios. La acción es abierta: ni los fines ni los medios están predeterminados. La acción humana puede innovar.
2. La razón práctica
Conocer y actuar están indisolublemente unidos. No se conoce primero y se actúa después. Tampoco ocurre lo contrario, que primero se actúe y luego se conozca.
La razón tiene varios usos. Kant distingue entre una razón que conoce, la razón teórica; una razón que guía la acción, la razón práctica, y una razón, también práctica, que se ocupa de las acciones bellas, la razón estética.
Estas distinciones estaban ya presentes en Aristóteles, quien diferenciaba en la intencionalidad práctica entre la técnica o producción de objetos y la acción moral y política. Por tanto, podemos establecer estos usos en la razón práctica: la razón instrumental (el trabajo y la técnica), la razón moral y política, y la razón estética.
El ser humano es un animal simbólico. Su pensamiento y su acción son el resultado de su capacidad de representarse la realidad en ausencia de ésta y de recrearla. Por eso, también fabrica e inventa instrumentos, crea símbolos bellos y construye modelos de humanidad más justos.
lunes, 8 de junio de 2026
Cirenaicos y cínicos
El intervencionismo político de Filipo II de Macedonia, que se venía incrementando desde mediados del siglo IV, culminó en el año 338 a.C. con la batalla de Queronea. Tras ella desapareció para siempre la autonomía de las polis-estados griegas y surgió el Imperio Macedonio. Posteriormente, Alejandro Magno extendió el imperio por Egipto y por una gran parte de Asia, introduciendo en la cultura griega aportaciones bárbaras. A su muerte, en el año 323, Grecia trató de recobrar su anterior estructura política; pero los reyes macedonios continuaron imponiendo su dominio hasta el siglo III a.C., prácticamente hasta la llegada de los romanos.
- Desde el punto de vista epistemológico, influidos por los sofistas, adoptaron una postura fenomenista, relativista y escéptica, en virtud de la cual rechazaban el valor objetivo de los conocimientos científicos y, en consecuencia, negaban a los seres humanos la capacidad de conocer la realidad.
- Desde la perspectiva moral, perseguían la consecución de la autarquía, es decir, la autosuficiencia, o lo que es lo mismo, conformarse con poco y no dejarse arrastrar por los bienes materiales: el auténtico camino hacia la felicidad consiste en ser dueño de sí mismo, en necesitar lo menos posible.
- En política predicaban el cosmopolitismo y el rechazo de todas las normas y convenciones sociales (contra la polis y las leyes de la ciudad). Desde esta posición merece resaltar que los representantes de estas escuelas, como algunos sofistas, propendieron a rechazar la esclavitud y otras muchas discriminaciones y segregaciones sociales.
miércoles, 11 de febrero de 2026
Saber analizar
Uno de los más importantes presupuestos a la hora de aprender filosofía es desarrollar la capacidad de realizar análisis. El término "análisis" procede del verbo griego analúo, que significa "desatar". Y este sigue siendo su significado más notable. Analizar quiere decir desplegar y desatar lo que se encuentra concentrado, atado, unido entre sí; es decir, elaborar un análisis exige separar y dividir algo determinado en sus componentes.
Hay otro significado del término analizar: "estudiar o considerar algo atentamente y con detenimiento". Pero esta consideración se hace siempre intentando descomponer lo que estudiamos en sus partes fundamentales para conocer su estructura.
Tras el concepto de análisis hay una gran cantidad de problemas, y muchas de las más importantes creaciones filosóficas lo han sido por ejercer determinadas formas de análisis. Sin embargo, todo análisis riguroso exige un método preciso y debe cumplir unas normas.
Por otra parte, el análisis es una condición de la actividad crítica. Por eso, una de las tareas de las filosofía estriba en la capacidad de realizar análisis precisos que no admitan, sin más, lo que aparece unido a primera vista.
Sugerencias para "aprender a analizar"
A continuación, proponemos unas sugerencias para aprender a realizar análisis precisos:
1) Antes de analizar algo es necesario situarse ante ello y observarlo atentamente. Cuando mejor observemos el objeto y mejor describamos su estructura, mejor lo analizaremos.
En esta primera observación cuidadosa, veremos cómo el objeto de nuestro análisis tiene una unidad determinada y se compone de elementos diferentes.
2) Tras considerar la unidad del objeto de análisis, es necesario dividir y separar sus componentes más importantes en niveles diferentes.
3) Tras separar los componentes de nuestro objeto, conviene analizar los rasgos propios de cada uno de estos componentes, así como las relaciones que se establecen entre ellos.
4) El último paso de un análisis consiste en volver a analizar el objeto desde la estructura de sus componentes y de las relaciones que se establecen entre ellos.
Advertiremos entonces que lo hemos conocido mejor y que hay aspectos de ese objeto en los que no habíamos reparado en su consideración inicial. Con ello, no solo hemos ampliado nuestro conocimiento, sino que podemos realizar una crítica debidamente fundamentada.
domingo, 25 de enero de 2026
Kant y el destino de la razón humana
Kant, I.: Crítica de la razón pura (1781)
La razón humana tiene el destino singular [...] de hallarse acosada por cuestiones que no puede rechazar por ser planteadas por la misma naturaleza de la razón, pero a las que tampoco puede responder por sobrepasar todas sus facultades.
La perplejidad en que cae la razón no es debida a culpa suya alguna. Comienza con principios cuyo uso es inevitable en el curso de la experiencia, uso que se halla, a la vez, suficientemente justificado por esta misma experiencia. Con tales principios la razón se eleva, cada vez más (como exige su propia naturaleza), llegando a condiciones progresivamente más remotas. Pero advirtiendo que, de esta forma, su tarea ha de quedar inacabada, ya que las cuestiones nunca se agotan, se ve obligada a recurrir a principios que sobrepasan todo posible uso empírico [...]. Es así como incurre en oscuridades y contradicciones. Y, aunque puede deducir que estas se deben necesariamente a errores ocultos en algún lugar, no es capaz de detectarlos, ya que los principios que utiliza no reconocen contrastación empírica alguna por sobrepasar los límites de toda experiencia. El campo de batalla de estas inacabables disputas se llama metafísica.
sábado, 24 de enero de 2026
La existencia de tres ámbitos de realidad según Popper
Sin tomar los términos "mundo" o "universo" demasiado en serio, podemos distinguir los siguientes tres mundos o universos: primero, el mundo de los objetos físicos o de los estados físicos; segundo, el mundo de los estados de conciencia o de los estados mentales, o quizás de las disposiciones para actuar; y, en tercer lugar, el mundo de los contenidos objetivos de pensamiento, especialmente el mundo compuesto por los pensamientos científicos y poéticos y el de las obras de arte. [...] Desde un principio quiero confesar que soy un realista: pienso, de modo semejante a un realista ingenuo, que hay un mundo físico (mundo 1) y un mundo de estados de conciencia (mundo 2) y que ambos mundos interactúan entre sí. También creo que existe un tercer mundo [...]. Entre los componentes de mi "mundo 3" se encuentran los sistemas teóricos, así como los problemas y las situaciones problemáticas. Y mantendré que los más importantes componentes de este mundo son los argumentos críticos [...] y, por supuesto, el contenidos de revistas, libros y bibliotecas.
Popper, K.: Conocimiento objetivo
miércoles, 21 de enero de 2026
La persona, un valor universalmente aceptado
Vivimos en una sociedad plural; los criterios morales y de todo tipo son muy variados. Pero hay un valor, originariamente moral y que fundamenta los restantes ámbitos de la vida humana, que es aceptado, en la actualidad, por todas las éticas occidentales: la persona.
La persona en el judaísmo
Y dijo Dios:
- Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que ellos dominen los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos y todos los reptiles.
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo Dios:
- Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla; dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los vivientes que reptan sobre la tierra.
Y vio Dios todo lo que había hecho: y era muy bueno.
Los seres racionales llámanse personas porque su naturaleza los distingue ya como fines en sí mismos, esto es, como algo que no puede ser usado meramente como medio, y, por tanto, limita en ese sentido todo capricho (y es un objeto de respeto). Éstos no son, pues, meros fines subjetivos, cuya existencia, como efecto de nuestra acción, tiene un valor para nosotros, sino que son fines objetivos, esto es, cosas cuya existencia es en sí misma un fin, y un fin tal, que en su lugar no puede ponerse ningún otro fin para el cual debieran ellos servir de medios, porque sin esto no hubiera posibilidad de hallar en parte alguna nada con valor absoluto; mas si todo valor fuere condicionado y, por tanto, contingente, no podría encontrarse por la razón ningún principio práctico supremo.
martes, 6 de enero de 2026
Los dos "mundos" de Ortega y Gasset
Hay, pues, toda una parte de la realidad que se nos ofrece sin más esfuerzo que abrir ojos y oídos: el mundo de las puras impresiones. Bien que le llamemos mundo patente. Pero hay un trasmundo constituido por estructuras de impresiones, que si es latente con relación a aquel que no los es, por ello, menos real. Necesitamos, es cierto, para que este mundo superior exista ante nosotros, abrir algo más que los ojos, ejercitar actos de mayor esfuerzo; pero la medida de este esfuerzo no quita ni pone realidad a aquel. El mundo profundo es tan claro como el superficial, solo que exige más de nosotros.
Ortega y Gasset, J.: Meditaciones del Quijote
miércoles, 31 de diciembre de 2025
El problema de la religión y la existencia de Dios
Uno de los temas clásicos de la metafísica es el problema de la religión y de la existencia de un ser supremo, así como el análisis de las relaciones entre Dios y el mundo. Estos problemas tienen su origen en la consideración de la finitud humana y de la contingencia del mundo.
1. La religión
Todas las culturas han desarrollado diferentes formas de religión como respuesta a los problemas últimos de la realidad y de la existencia. La metafísica pretende realizar un análisis racional de la religión.
Mediante la religión, el ser humano y las sociedades se "unen" (religare significa "unir") a realidades trascendentes que explican la contingencia de la existencia y de la realidad. Así, la religión posee dos funciones:
1) Establece la comunicación del ser humano con un ámbito que le trasciende y explica los misterios de su existencia.
2) Tiene un componente social: une a quienes comparten las mismas creencias religiosas e influye en las formas de organización social.
2. Lo sagrado y el hecho religioso
En el núcleo de toda religión se encuentra el fenómeno del hecho religioso, entre cuyos rasgos comunes cabe señalar los siguientes, como apuntan Rudolf Otto y Mircea Eliade:
1) El reconocimiento de un ámbito que trasciende la vida humana y la existencia física contingente.
2) Este ámbito trascendente es sagrado: está separado de lo contingente, de lo profano, pero influye sobre ello.
3) Lo sagrado tiene dos rasgos fundamentales: a) Inspira miedo por su poder, y ante ello sólo se puede mantener una actitud de sumisión y de piedad; b) Es un misterio fascinante que inspira admiración.
4) Lo sagrado se expresa en símbolos y en manifestaciones misteriosas. En muchas ocasiones, la interpretación de los símbolos queda en manos de una casta o grupo social determinado, que tiene privilegios sociales y es objeto de temeroso reconocimiento por la sociedad.
La religión es un hecho cultural siempre presente en la historia. Tras ella se encuentra el problema del sentido de realidades que nos superan, como es la muerte, la posible realidad del "más allá" o la trascendencia.
Para algunos filósofos, la religión es un hecho de importancia indiscutible. Así pensaron Tomás de Aquino o Kierkegaard, entre otros. Para otros, aun cuando no hay un fundamento racional para admitir la religión, ésta fundamenta una acción correcta, como decía Kant.
Sin embargo, la religión ha sido también objeto de críticas negativas. Así, para Marx es una forma de adormecimiento ante la injusticia social. Nietzsche pensaba que surgía del resentimiento y era propia de quienes no aceptan la vida. Freud afirmaba que sólo es una ilusión.
3. Ateísmo y agnosticismo
El ateísmo afirma que Dios no existe y que, por tanto, no tiene sentido mantener una discusión sobre Dios y los problemas religiosos.
El agnosticismo sostiene que sólo se puede conocer aquello que se encuentra dentro de los límites de la razón y es acorde con los resultados del conocimiento científico: por ello, entiende que no es posible mantener un juicio fundamentado acerca de los problemas religiosos y de la existencia de Dios.
4. Dios y el mundo
Podemos distinguir tres conjuntos de problemas metafísicos que se ocupan racionalmente del problema de Dios:
1) El concepto de Dios: Dios es considerado un ser autosuficiente que existe eternamente por sí mismo. Es el ser supremo y representa la máxima perfección. En cierto modo, es el contrapunto a la finitud y a la contingencia.
2) La prueba de la existencia de Dios: La metafísica analiza la posibilidad de una prueba racional de la existencia de Dios. Tres han sido los tipos de argumentos utilizado para probar la existencia de Dios mediante el mero empleo de la razón humana:
a) El argumento ontológico: Puesto que Dios es el ser perfecto, no puede no existir, pues sería una imperfección.
b) El argumento cosmológico: Es necesario que exista una causa última del cosmos o universo.
c) El argumento de la finalidad: El orden del mundo exige admitir la existencia de un ser ordenador supremo, que es Dios.
3) Las relaciones entre Dios y el mundo: Dos son las posturas fundamentales que la metafísica clásica admite ante estas relaciones:
a) La creación: Reconoce a Dios como creador de un mundo que tiene leyes propias. Pero una vez creado, el universo sigue sus propias leyes, sin que Dios intervenga en él.
b) La providencia: Mantiene que, tras la creación, Dios ejerce una labor providente sobre el mundo.
En ambas posturas se reconoce el papel creador de Dios y su existencia como ser trascendente al mundo.
martes, 30 de diciembre de 2025
Epicureísmo
La corriente filosófica del epicureísmo no conoció en Grecia más que un filósofo de gran talla, el propio maestro y fundador de dicha corriente, Epicuro, pues sus discípulos se limitaron a seguir fielmente los principios establecidos por el maestro sin llevar a cabo aportación alguna relevante, hasta tal extremo que su seguidor más notable fue el poeta latino del siglo I a.C. Tito Lucrecio Caro.
jueves, 18 de diciembre de 2025
Friedrich Nietzsche (1844-1900)
sábado, 15 de noviembre de 2025
Metafísica: La crítica a los grandes sistemas
Ninguna reflexión sobre la metafísica y sus pretensiones de totalidad puede resultar completa sin analizar la crítica a la capacidad de la razón para responder a los problemas que la metafísica se plantea.
1. Kant: las ilusiones de la razón
Kant era consciente de la importancia de las investigaciones físicas de Newton y de las aportaciones de la ciencia experimental. Asimismo, estaba impresionado por la filosofía de Hume, que criticó la validez de los grandes conceptos metafísicos, porque no se basan en los datos de la experiencia. Pero Kant también deseaba saber por qué las ciencias habían avanzado espectacularmente en el conocimiento de la naturaleza y la metafísica seguía planteándose los mismos problemas.
Kant pretendía analizar los límites de la razón y estudiar cuáles son las bases de un conocimiento racional fundamentado. Para ello, afirmaba que todo conocimiento debe ser una combinación de los datos de la experiencia y de las categorías del entendimiento. Las matemáticas y la física avanzan porque en ellas se da esta combinación. Sin embargo, la metafísica no se apoya en los datos de la experiencia. Se deja guiar únicamente por la razón, sin contenido empírico alguno. Por eso no avanza y sus conocimientos son ilusorios: las grandes ideas de la metafísica son ilusiones de la razón. No son conocimientos ciertos ni seguros. Es decir, la metafísica no es una ciencia.
A pesar de todo, pensaba Kant, las grandes "ilusiones metafísicas" tienen validez como guías de la acción humana. Y, lo que es más significativo, Kant afirmaba que la razón humana siempre se planteará esas cuestiones generales, aunque sepa que no pueda responderlas adecuadamente.
El trabajo de Kant destronó las pretenciosas ambiciones de la razón teórica, pero también constató que el destino del ser humano era soportar la perplejidad de plantearse preguntas sin una respuesta cierta.
2. Marx: materia, trabajo y sociedad
Marx advirtió la necesidad de pensar la nueva sociedad surgida de la Revolución Industrial, y su revisión del idealismo de Hegel desembocó en una crítica de la naciente sociedad capitalista.
A diferencia de Hegel, Marx pensaba que la realidad fundamental no es la razón ni la conciencia, sino la materia.
Los presupuestos esenciales de la crítica de Marx son tres:
1) Solo existe la materia.
2) Esta se transforma mediante el trabajo humano.
3) Las relaciones humanas tienen una evolución histórica determinada.
La realidad material y la fuerza de la naturaleza son la base de lo real. Pero ante esta realidad se encuentra el ser humano, que transforma la naturaleza mediante su trabajo. Ahora bien, esta transformación sigue una evolución determinada a lo largo de la historia, en la que se distinguen diferentes modos de producción, caracterizados por el modo de trabajo: el esclavismo, el feudalismo y el capitalismo.
En todas estas etapas históricas se mantiene una diferencia esencial: la que existe entre los trabajadores y los propietarios, que tiene su origen en la propiedad privada. Aquellos son cada vez más pobres. Estos son cada vez más ricos. Por eso, analizar lo que sean la realidad y el ser humano supone analizar las formas de trabajo y propiedad, así como la evolución histórica de la sociedad.
3. Nietzsche: la vida y la voluntad
Nietzsche desarrolló un pensamiento de extremada originalidad y gran brillantez de estilo que critica muchas de las aportaciones de la metafísica occidental. Considera que la metafísica ha pretendido encontrar un "mundo real" y seguro frente al "mundo aparente", lleno de imperfecciones, que transmitían los sentidos.
La historia de la metafísica es, en realidad, la "historia de un inmenso error" que supone minusvalorar la vida y los sentidos.
Frente a lo que dicen los grandes sistemas metafísicos, es necesario aceptar radicalmente la vida, que es siempre inseguridad y ensayo, frente a toda seguridad. Este mundo de la vida no puede ser conocido mediante códigos morales ni mediante conceptos abstractos. Debe ser aceptado como tal, y conocerlo supone defender el "instinto de la vida". Toda otra abstracción engaña a la vida.
La aceptación de la vida conlleva el surgimiento de un nuevo tipo de sujeto humano, que no acepte los antiguos códigos morales, la imposición de los dioses o la necesidad de una seguridad más allá de toda apariencia. Este nuevo tipo de sujeto será el superhombre, que reconoce el valor de la vida y la fuerza de su propia voluntad.
4. El positivismo: la metafísica como saber sin fundamento
Comte estaba fascinado por las excelencias de la civilización industrial del siglo XIX. En su obra, planteó la necesidad de la sociología como una ciencia que debía dar cuentra de la nueva situación, que la filosofía no podía explicar. Esta nueva ciencia debía sustituir a la metafísica, que se perdía en abstractas especulaciones, sin proporcionar un conocimiento adecuado de la realidad.
La sociología debía tener un carácter "positivo", es decir, exigía emplear la observación y analizar las leyes que rigen las relaciones entre los fenómenos observables. Las afirmaciones o enunciados de esta nueva ciencia debían referirse siempre a hechos positivos.
La teoría de Comte adolece de muchas imprecisiones, pero apunta una crítica importante: la metafísica no es válida porque no parte de la observación y de los hechos positivos. Fue el origen del llamado positivismo clásico.
A comienzos del siglo XX, se planteó una nueva crítica a la metafísica. Procedía del llamado Círculo de Viena, que reunía a un grupo de físicos y de filósofos que pensaban que la única realidad aceptable era la que mostraba la física. Los pensadores del Círculo de Viena inauguraron el movimiento denominado neopositivismo.
Para los neopositivistas, la metafísica clásica es una actividad intelectual sin sentido. El único modo adecuado de hacer filosofía es hacer filosofía de la ciencia y proponer afirmaciones que puedan someterse al principio de verificación empírica.
5. Wittgenstein: el análisis del lenguaje
Frente a las pretensiones de la metafísica, Wittgenstein afirma que la filosofía debe reducirse al análisis del lenguaje. Y es que el lenguaje es la realidad fundamental humana, y solamente podemos abordar aquello sobre lo que podemos hablar con un lenguaje significativo.
Para Wittgenstein, la filosofía es una actividad que consiste en el análisis y la clarificación lógica de los pensamientos. Como éstos se expresan en el lenguaje, la filosofía deberá pretender alcanzar la claridad máxima en las expresiones lingüísticas. Siempre que hay un problema filosófico es porque hay algo que "anda mal" en el lenguaje.
La filosofía debe clarificar el lenguaje para que los problemas se expresen adecuadamente. En realidad, la única manera de hacer metafísica es convertirla en análisis del lenguaje.
Wittgenstein es el punto de partida de la filosofía analítica, que ha dominado parte de la filosofía del siglo XX. Su interés fundamental es analizar el significado de los enunciados de la metafísica. Como dice Strawson, solo hay dos formas posibles de hacer metafísica:
1) Una metafísica "revisionista", que revisa los problemas filosóficos tradicionales, criticando su sentido.
2) Una metafísica "descriptiva", que describe los límites conceptuales de nuestro lenguaje.
6. El siglo XX: a pesar de todo, un siglo postmetafísico
En el siglo XX solo parecía quedar un lugar para la metafísica: ejercer una labor de clarificación lingüística o bien reflexionar sobre la ciencia. La muerte de la metafísica se había anunciado de formas muy diferentes. Sin embargo, esta muerte no se ha producido, y a lo largo del siglo XX han aparecido propuestas metafísicas de carácter muy diferente.
Muchas de ellas tienen en cuenta las críticas que hemos señalado en esta entrada, pero no renuncian a seguir planteando cuestiones fundamentales acerca de la estructura de lo real y de los principios de las cosas. Siguen compartiendo el impulso esencial de radicalidad que se encuentra tras la investigación metafísica, y continúan haciendo real la sospecha de Kant: la razón humana parece constituida de forma tal que siempre se plantea cuestiones a las que no puede dar una respuesta segura.
Como ha afirmado Habermas, nuestra época es, en cierto modo, un tiempo postmetafísico; sigue pensando algunos de los problemas clásicos de la metafísica, asumiendo las críticas contra las pretensiones exageradas de la razón. Y de un modo más cauto, pero no menos radical, seguimos preguntándonos por el sentido de la realidad. Basta con pensar en los trabajos de Heidegger, de Ortega, de Derrida o de Levinas para advertirlo.
-
1. Del monólogo al diálogo En ética, la tradición dialógica arranca de Sócrates (siglo V a.C.) y pasa por el personalismo de autores como ...
-
Si entendemos la "democracia" como sinónimo de "regla de la mayoría", ¿deben las minorías obedecer las leyes dictadas po...
-
El humanista Giovanni Pico della Mirandola expresó en su Oración por la dignidad del hombre , escrita en 1485, una de las descripciones más...




