jueves, 2 de febrero de 2023

Dos ideas: naturaleza y cultura

Con la consolidación de las teorías de la evolución, el ser humano quedó relegado de su papel central en la naturaleza y pasó a ser presentado como un animal más. El proceso de hominización parte de las peculiaridades físicas que caracterizan al animal humano, pero culmina en la consideración de que éste es un animal social productor de cultura. Éste es en realidad el inicio del proceso de humanización.
A partir de la domesticación de los animales y del cultivo de las plantas iniciados en el Neolítico, de ser recolectores y cazadores nómadas los Homo sapiens pasaron a ser agricultores y ganaderos sedentarios. La primera consecuencia de este hecho fue la jerarquización de la sociedad (sacerdotes, guerreros, etc.) y el surgimiento de las ciudades. Este cambio en la forma de vida produjo la aparición de las primeras civilizaciones la conversión del ser humano en un animal cultural.

1. La idea de naturaleza

Los primeros filósofos presocráticos reflexionan acerca de la naturaleza o physis. Nace, de este modo, el primer concepto de naturaleza como cosmos o mundo. Se trata de una totalidad dinámica de elementos.
Para Aristóteles, la idea de naturaleza hace referencia a los seres que se mueven en virtud de su propio modo de ser y finalidad, en contraposición a los seres artificiales. Todo lo que se mueve es movido por otro, llegando así a un primer motor, inmóvil y generador del movimiento. Durante la Edad Media, con la escolástica, la idea de naturaleza mantendrá ese matiz de realidad sometida a cambio.
A partir de la Revolución Científica, se descubren las leyes que rigen ese proceso de movimiento. De este modo, para Descartes, la naturaleza es una máquina que funciona de acuerdo con unas leyes. Durante el Romanticismo, la naturaleza será vista desde una perspectiva más organicista, presentándose como una totalidad viva.
Aunque la consolidación de la idea de cultura, durante el siglo XIX, acentuó la oposición entre naturaleza y cultura, la etología, la sociobiología y la antropología cultural han ido relacionando los elementos de una y otra.
2. La idea de cultura

A la hora de analizar la idea de cultura hay que distinguir entre:

1) Cultura subjetiva: Cuando el término "cultura" se refiere a un sujeto (por ejemplo, "María es culta") se relaciona con la de educación. Cultura en este sentido recoge el significado de la palabra griega paideia.

Cicerón fue el primero en darle esta interpretación: los sujetos deben cultivar su alma de la misma manera que se cultiva la tierra. Desde este punto de vista, una persona cultivada es alguien que se ha educado, esto es, que ha adquirido ciertos conocimientos y habilidades, frente a quienes no han recibido ninguna formación.

La cultura así entendida se refiere a un determinado contexto histórico; por tanto, lo que se considere culto variará en función del momento y del lugar en los que se afirme.

La cultura, en este sentido, es el acervo de conocimiento que adquiere un sujeto en el proceso de aprendizaje en un contexto social.

2) Cultura objetiva: Toda cultura subjetiva se producen en el marco de una cultura objetiva. Por decirlo de algún modo, la cultura subjetiva es la manera en que la cultura objetiva se da en un sujeto.

Durante la Ilustración se diferenció entre una cultura como formación personal y otra sometida a sus propias leyes y, por tanto, objetiva. Pero fue Herder, en el siglo XVIII, quien delimitó el concepto objetivo de cultura como los logros permanentes de los seres humanos: el arte, las ciencias, las costumbres, el lenguaje, etc.

La cultura en sentido objetivo se convierte en todas las producciones que llevan a cabo los seres humanos en un contexto social y que configuran su realidad más inmediata.

De esta manera, todas las actividades que se desarrollan en el seno de una sociedad son cultura: escribir, pasear al perro o cantar una canción. También son culturales todos los objetos producidos por el ser humano independientemente del nivel de complejidad que tengan: un hacha bifaz es cultura y también lo es un helicóptero.

viernes, 6 de enero de 2023

Los espacios del ser humano: naturaleza y cultura

La palabra "cultura" se ha convertido, a lo largo de la Edad Moderna, en un término muy ambiguo. Ante la diversidad de sentidos que ha adquirido, se hace preciso analizar la idea de cultura, aclarar sus posibles usos y poner de manifiesto su relación con la idea de naturaleza, a la que aparece problemáticamente unida.

[...] el ser humano se consideró como soberano de todos los seres que poblaban la tierra [...]. Les negó la razón y se atribuyó un alma inmortal y un origen divino, que le permitió romper todo lazo con el mundo animal.

S. Freud, Una dificultad del psicoanálisis

Por naturaleza se entiende todo lo que no ha sido hecho por el ser humano, y como todo eso [...] produce a su vez cosas, también se denomina naturaleza a la creadora de todo aquello cuyo creador no es el ser humano.

B. Brecht, Me-ti: El libro de las mutaciones

Vivimos en un mundo conformado culturalmente, pero, al mismo tiempo, ¿no es la cultura un producto más de la naturaleza? La distinción entre naturaleza y cultura es un juego de significados con el que nos tropezamos en diversas situaciones cotidianas.
Comienza a ser habitual encontrarnos en los supermercados con productos que llevan la etiqueta que indica que provienen de la "agricultura ecológica". Se trata de productos "naturales", en los que no se ha introducido manipulaciones genéticas. Tampoco se han usado herbicidas, insecticidas, abonos químicos ni hormonas del crecimiento, pues el control sobre las plagas se lleva a cabo por métodos naturales.
El aumento de la venta de estos productos se ha visto reforzado, precisamente, por estar sustentados en una producción "natural", pues por esta razón incrementan la confianza de los consumidores, que adquieren productos que no han sufrido ninguna manipulación "no natural".

martes, 27 de diciembre de 2022

El arte y la filosofía: las imágenes del origen

 


El Tapiz de la Creación de la Catedral de Girona del siglo XII, de estilo románico, concibe al hombre como un ser creado a imagen y semejanza de Dios. Representa pues la iconografía cristiana de la Creación: en él aparecen dos círculos concéntricos, en el interior está Dios, creador de todo lo que existe, y el círculo mayor está dividido, a su vez, en ocho partes y es una alegoría del génesis.

El tapiz refleja magistralmente la relación que se establece en el cristianismo entre los seres humanos y el resto de la naturaleza. Esa relación queda perfectamente explicada en el salmo 8, 4-10 de la Biblia:


Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,

la luna y las estrellas que has creado,

¿qué es el hombre para que te acuerdes de él,

el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles,

lo coronaste de gloria y dignidad;

le diste el mando sobre las obras de tus manos,

todo lo sometiste bajo sus pies:

rebaños de ovejas y toros,

y hasta las bestias del campo,

las aves del cielo, los peces del mar,

que trazan sendas por el mar.

¡Señor, dueño nuestro,

qué admirable es tu nombre

en toda la tierra!


viernes, 23 de diciembre de 2022

La metamorfosis humana

Publio Ovidio Nasón nació en Sulmona, en el año 43 a.C. y murió entre los años 14 y 18 de nuestra era. Su obra Metamorfosis es considera una de las obras maestras de la literatura latina. Se trata de un extenso poema, basado en la mitología y la cultura helénicas. A continuación, aparece un fragmento breve en el que se describe cómo surgieron los seres humanos:

Pero todavía falta un animal más noble, más capacitado por su alto intelecto, y que pudiera dominar a los demás. Y así nació el hombre, bien porque aquel artífice de las cosas, principio de un mundo mejor, lo fabricara con simiente divina, o bien porque la tierra que, recién formada y separa del alto éter conservaba en su interior algunas semillas del cielo junto al que había sido creada, fuera mezclada con agua de lluvia por el hijo de Iápeto, que plasmó con ello una imagen a semejanza de los dioses que todo lo regulan. Y mientras los demás animales miran al suelo cabizbajos, al hombre le dio un rostro levantado y le ordenó que mirara al cielo y que, erguido, alzara los ojos a las estrellas. De esta manera, la tierra, que poco antes era tosca e informe, asumió, transformándose, desconocidas figuras de hombre.

Ovidio: Metamorfosis

sábado, 10 de diciembre de 2022

El mito hopi sobre el origen de los seres humanos

El fragmento que presentamos pertenece al relato de un mito hopi sobre el origen de los seres humanos. Los hopi son un pueblo amerindio que vive todavía en las mesetas del norte de Arizona, en EEUU. Eran sedentarios, vivían de la agricultura y habitaban en pequeñas comunidades de casas de adobe:


Al comienzo del tiempo, una chispa de conciencia se encendió en el espacio infinito. Esta chispa era el espíritu del Sol, llamado Tawa. Y Tawa creó el primer mundo: una enorme caverna poblada únicamente por insectos. Tawa observó durante unos instantes cómo se movían y sacudiendo la cabeza pensó que aquella población hormigueante era más bien estúpida. Entonces les envió a la Abuela Araña que dijo a los insectos:

—Tawa, el espíritu del Sol que os ha creado, está descontento con vosotros porque no comprendéis en absoluto el sentido de la vida. Así que me ha ordenado que os conduzca al segundo mundo, que está por encima del techo de vuestra caverna.

Los insectos se pusieron a trepar hacia el segundo mundo. La ascensión era larga, tan larga y tan penosa que, antes de llegar al segundo mundo, muchos de ellos se habían transformado en animales poderosos. Tawa los contempló y dijo:

—Estos nuevos vivientes son tan estúpidos como los del primer mundo. Tampoco parecen capaces de comprender el sentido de la vida.

Entonces pidió a la Abuela Araña que los condujera al tercer mundo. En el transcurso de este nuevo viaje algunos animales se transformaron en hombre. La Abuela Araña enseñó a los hombres la alfarería y el arte del tejido. Los instruyó convenientemente y en la cabeza de hombres y mujeres comenzó a despuntar un destello, una vaga idea del sentido de la vida.


Gougaud, H.: El árbol de los soles. Mitos y leyes del mundo entero

miércoles, 7 de diciembre de 2022

Rousseau: El ser humano

Cualquier animal tiene ideas, puesto que tiene sentidos, combina incluso sus ideas hasta cierto punto y el hombre difiere poco de la bestia a este respecto. Algunos filósofos han adelantado incluso que hay más diferencias de hombre a hombre que de bestia a bestia; luego, no es tanto el entendimiento lo que hace entre los animales la distinción específica del hombre como su calidad de agente libre.

Rousseau, J.J.: Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres

martes, 6 de diciembre de 2022

Aprender a preguntar

Una de las características que distinguen al ser humano del resto de animales es la capacidad de elaborar preguntas. La curiosidad y la búsqueda de significado fueron motores del proceso de hominización. En el origen de nuestra especie se encuentra aquel antropoide que fue capaz de preguntarse <<¿dónde estoy?, ¿qué puedo o qué debo hacer?>>.

La filosofía es una actividad abierta que establece preguntas y busca respuestas. La interrogación filosófica surge a partir del asombro que los seres humanos han sentido ante las cosas. Solo los que son capaces de admirar saben que preguntas es la manera de romper con lo cotidiano, de ir más allá, buscando la esencia de las cosas, su sentido último.

Todos los días nos hacemos numerosas preguntas, a nosotros mismos y a los demás. No obstante, hay muchos tipos de preguntas. No todas tienen el mismo nivel ni son de la misma índole. Hay algunas preguntas cotidianas, como <<¿qué hora es?>>. Sin embargo, a veces después de este pregunta puede surgir otra del estilo <<¿qué es el tiempo?>>. Esta última tiene otro nivel, va más allá de la experiencia inmediata y persigue una respuesta más compleja y trascendente. Es una pregunta radicalmente distinta. Es una pregunta típicamente filosófica.

Las preguntas filosóficas suponen un cuestionamiento continuo, un dudar de aquello que se admite sin reflexión, y buscar descubrir el porqué y el cómo de todas las cosas. Saber construir preguntas es, pues, el primer paso para hacer filosofía.

Sugerencias para aprender a preguntar

Teniendo en cuenta que hemos considerado la capacidad de construir preguntas uno de los rasgos específicos de los seres humanos y que la filosofía es un modo radical de preguntar, te vamos a proponer algunas pautas que hay que tener en cuenta para elaborar una pregunta filosófica:

1) Es preciso partir de una situación, un problema o una afirmación determinados.

2) Intentar determinar qué tipo de información queremos extraer de la pregunta. Concretar adónde pretendemos que nos lleve para establecer cómo ha de ser la pregunta.

3) Recordar que toda pregunta filosófica trata de ir más allá. Es una cuestión que interroga sobre el origen de las cosas.

4) Utilizar los términos con precisión, de tal modo que hagan de la pregunta un instrumento de investigación.

5) Desmenuzar el problema en tantas partes como sea posible, elaborando una cuestión para cada una de ellas.